Columnistas 19/06/2019 - 12:03 a.m. miércoles 19 de junio de 2019

Arropémonos hasta donde permita la manta (II)

‘Debemos arroparnos, nos dicen, solo hasta donde nos alcance la manta; de lo contrario, inversionistas extranjeros pensarán dos veces antes de seguir invirtiendo en valores panameños'

Mireya Lasso
opinion@laestrella.com.pa

Hace ocho años, bajo este encabezamiento, nos referíamos a la advertencia de una evaluadora de crédito sobre el cuidado obligatorio en la administración de las finanzas públicas. La firma aplaudía nuestro desempeño juicioso hasta entonces, pero formulaba recomendaciones sobre los peligros que se cernían por algunos ambiciosos manejos presupuestarios. Y nos preguntábamos en 2011: ¿Está endeudándose el país más allá de lo juicioso? ¿Estamos hipotecando el futuro de nuestros niños y de quienes están por nacer?

El tema me preocupó desde que me integré a la Asamblea Nacional durante 2004-2009, pero me causó alguna tranquilidad cuando se limitó el aumento de deuda permitido por la Ley de Responsabilidad Fiscal del 2008, juiciosamente impulsada por el actual ministro de Economía designado. Se ha modificado ese límite en varias ocasiones para permitir un mayor endeudamiento. Y se ha recurrido frecuentemente a contratos ‘llave en mano', cuya deuda no se registra inmediatamente, porque el Gobierno no está obligado a pagarla mientras la respectiva obra no sea entregada. Se recurrió frecuentemente a ese sistema para financiar ambiciosos programas de inversiones públicas desde entonces; a ello me referí tanto durante mi función legislativa como en este espacio.

Lograda la ansiada calificación como grado de inversión reconocido por calificadoras de riesgos, muchos expertos siempre advierten sobre la necesidad de ser prudentes por el peligro que puede crear un exceso de entusiasmo en la cantidad de inversiones públicas que requieran más financiamiento con deuda impagable. En varias ocasiones se advertía sobre la inflación que el crecimiento desmedido podría acarrear; sobre el aumento exagerado de precios y salarios; sobre la escasez de mano de obra calificada; sobre inestabilidad política por el rompimiento de la Alianza de Gobierno, cumplido en 2011; sobre un excesivo incremento anual de la deuda pública; sobre contratos llave en mano; sobre posibles sobrecostos en megaproyectos como la Torre Financiera, la Cinta Costera III, el aeropuerto de Río Hato y la red vial; sobre el aumentos de gastos públicos que excediesen ingresos fiscales.

Con un admirable discernimiento oriental, hoy nos advierten sobre los peligros de un entusiasmo imprudente en gastos financiados con préstamos. Debemos arroparnos, nos dicen, solo hasta donde nos alcance la manta; de lo contrario, inversionistas extranjeros pensarán dos veces antes de seguir invirtiendo en valores panameños. Ese riesgo incrementaría aún más el costo de la deuda pública, negando fondos para paliar necesidades en el ámbito social.

Cierto que el FMI reconoció que ‘los fundamentos económicos de Panamá siguen siendo sólidos... y la economía se encuentra en vías de recuperación después de la desaceleración temporal', siendo el país uno de los países más dinámicos y de mayor crecimiento en América Latina. Por su lado, un representante autorizado del BID dictaminó recientemente que ‘los recursos… son limitados y se deben emplear donde sea más productivo', enfatizando que es necesario identificar los desafíos que limitan el crecimiento de Panamá, un país que se ha posicionado como el más rico dentro de la comparación de crecimiento económico en Latinoamérica. Advirtió, sin embargo, que debemos enfocarnos en ‘desafíos... más grandes y sofisticados que en años anteriores'; y, de otro lado, ‘se debe alcanzar la distribución equitativa en términos territoriales'. Lamentó el experto que ‘cuando se habla de la desigualdad en Panamá se centra en las personas, pero Panamá es el segundo país con mayor desigualdad territorial en Latinoamérica'. Para resolverlo se requiere una mayor cualificación del capital humano.

Esas recomendaciones y advertencias no se pueden ignorar. Se impone corregir lo que haya que corregir y ese constituye uno de los retos fundamentales del Gobierno que pronto se inicia.

EXDIPUTADA

‘Esas recomendaciones y advertencias no se pueden ignorar. Se impone corregir lo que haya que corregir y ese constituye uno de los retos fundamentales del Gobierno que pronto se inicia'
 
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