Columnistas 07/08/2018 - 12:00 a.m. martes 7 de agosto de 2018

¿Arderá el campo...?

Productos emblemáticos como es el arroz, base de la dieta nacional, se enfrenta a problemas serios en la cadena

Francisco Bustamante
opinion@laestrella.com.pa

Con paciencia infinita, hasta ahora, los hombres y mujeres del campo han soportado un proceso inexorable de desprotección de parte de los distintos Gobiernos que se han sucedido en el ejercicio del poder. No empezó ayer, ni siquiera hace 10 años con los dos últimos Gobiernos.

Empezó con el desmontaje del aparato estatal y la apertura de mercados a ultranza. Aclaro, no estoy en contra de la apertura de los mercados. Todo lo contrario. Pero una apertura como la que hemos experimentado, solo ha beneficiado a una minoría importadora, ha marginado al sector productivo y ha pasado un costo severo a toda la sociedad que no se ha beneficiado de los mejores precios, sino que continúa pagando precios fijados por los importadores.

El mercado interno panameño de algo más de cuatro millones de consumidores, con un crecimiento vegetativo, poblacional, de apenas 1,8 % anual, donde los que más crecen son las poblaciones indígenas con poco acceso al mercado de consumo final, con un amplio sector de productores en pequeñas parcelas de subsistencia, sin tecnología, riego ni maquinaria, difícilmente podría obtener niveles de escala que le permitiesen aprovechar el acceso a los mercados internacionales.

Añádale a esto que el hub logístico se ha desarrollado hacia afuera, sin considerar la oferta exportable potencial panameña, con instituciones que en lugar de promover la exportación nacional se dedican a importar y mercadear productos extranjeros, bajo el pretexto de abaratar el costo de la canasta básica, y no se han hecho las inversiones fitosanitarias necesarias para certificar la oferta nacional exportable. No termina ahí esta situación. Uno de los pocos proyectos que creímos podía contribuir a mejorar la economía de los productores y los consumidores, los mercados periféricos, y la Cadena de Frío, son mudos testigos de la inexistencia de respuestas coherentes a la producción nacional.

Productos emblemáticos como es el arroz, base de la dieta nacional, se enfrenta a problemas serios en la cadena, desde la producción, pasando por la planta industrial obsoleta en muchos aspectos, la falta de maquinaria suficiente, y las importaciones a destiempo. Y llamo la atención a este producto, por cuanto que de acuerdo a estadísticas internacionales los países productores de arroz, exportan los excedentes del mismo, una vez que han garantizado con alrededor del 95 % de sus producciones, el abastecimiento interno de sus países. Como quien dice, nos venden lo que sobra, en un rubro estratégico en la dieta nacional. ¿Terminé? No.

Un incentivo, el único dirigido específicamente al sector, el Fondo Especial de Compensación de Intereses, FECI, dado que no se usaba en cantidad suficiente, fue desviado a financiar los gastos corrientes del Gobierno, e incentivos a las hipotecas, en un mercado cuyas tasas son las más bajas observadas en los últimos 30 años. Y es que el problema del sector no estaba en el costo del dinero, sino en la productividad del mismo. De nuevo, Tecnología.

Hoy, el país se enfrenta a que el modelo tradicional de servicios alrededor del Canal, se enfrenta a serios problemas por las presiones por la laxitud de controles en el mismo, por parte de los socios comerciales de Panamá. Se afronta a que el conflicto arancelario entre Estados Unidos y China, pende sobre los tránsitos del Canal, dado que ambos países son los principales usuarios del mismo. Y si reducen el comercio entre ellos, y no hay sustitución de comercio de los bienes arancelados hacia y desde otros bienes provenientes de otros países, puede afectarse hasta los ingresos del Canal.

¿Qué hacer en esta coyuntura? Opino que el Sector Agropecuario Oficial requiere una profunda reingeniería. Pasar a ser un Ministerio con dos Viceministerios, uno de apoyo a la Producción Familiar y otro de Innovación Tecnológica, fortalecería lazos con instituciones como Embrapa, Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria, en español, para fortalecer los mecanismos de transferencia de tecnología y conocimiento a los agricultores.

Asignaría los fondos del Fondo de Ahorro de Panamá a un programa de innovación tecnológica y formación del sector productivo. Empresas como el IMA pasarían a ser agentes de búsqueda de mercados y asesoría y no tiendas ambulantes ya conocidas; recuperaría íntegramente los fondos distraídos del FECI y los destinaría a apoyar sea la comercialización o el desarrollo de mercados periféricos en todo el país.

Iniciaría los pasos para dotar al sector de los recursos para apoyar la certificación de la oferta nacional exportable, recuperar la Cadena de Frío, fortalecer el desarrollo de los grupos asociativos. En Francia, el Crédit Agricole es un banco formado inicialmente en 1885 por productores agrícolas sindicalizados. En México, Lala una cooperativa, es la líder del mercado de lácteos y exporta otros productos. Dos Pinos en Costa Rica, y otras empresas asociativas en Paraguay, Uruguay, Argentina, Brasil, dan testimonio de que la organización empresarial y desarrollo técnico no es solo posible, sino indispensable para lograr avanzar el campo. Solo para empezar.

De lo contrario, los productores, que han soltado sus arados, sus tractores, sus equipos de producción, dudo que vuelvan a sus campos sin respuestas integrales.

ECONOMISTA

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