Columnistas 09/09/2018 - 12:00 a.m. domingo 9 de septiembre de 2018

Anécdotas (I)

Don Ernesto De la Guardia, padre, mejor conocido como ‘Don Neco', entre sus muchas cualidades estaban la de ser un gran humorista

Samuel Lewis Galindo
opinion@laestrella.com.pa

V arios amables lectores de mis artículos me han solicitado que reproduzca algunas de las ‘anécdotas' que publiqué en 1991. Con mucho gusto los complaceré. Especialmente para los jóvenes que, por la edad, no han tenido referencia de algunas figuras de antaño. Además, el ambiente político necesita un reposo, por lo que en las próximas dos semanas publicaré algunas de las principales ‘anécdotas' de épocas pasadas.

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Doña María Herbruger de Linares, tronco de una numerosa y muy distinguida familia, suegra del Dr. Arnulfo Arias, era de naturaleza reservada, pero de mucho talento, corazón abierto y generoso. Tenía entre sus virtudes, un fino sentido del humor. En una ocasión llegó muy preocupada una de sus nietas y le dijo: ‘Abuela, no sé qué hacer, pues mi esposo le encanta el dominó y se la pasa jugando'. Doña María calmó a la joven señora diciéndole: ‘Mijita, no te aflijas, dale gracias a Dios que prefiere jugar al dominó y no a las damas'. ***

Don Ernesto De la Guardia, padre, mejor conocido como ‘Don Neco', entre sus muchas cualidades estaban la de ser un gran humorista. Son incontables sus anécdotas con que a diario disfrutaron sus numerosos amigos. En una ocasión uno de ellos, muy serio, le dijo: ‘Neco, estoy sumamente preocupado pues tu hijo, y aquí mencionó el nombre de uno de sus vástagos, está medio ‘loco', no sé qué le está pasando'. Don Neco, con una amplia sonrisa, le contestó: ‘Me has dado una gran noticia. Ha mejorado sustancialmente de un día para otro, ayer no más pensé que estaba completamente ‘loco'. Muchas gracias, te agradezco la buena nueva'.

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Sobre el Dr. Belisario Porras se cuentan innumerables anécdotas todas muy simpáticas. En una ocasión caminaba, como era su costumbre, por la avenida Central, cerca del parque de Santa Ana, cuando una joven poseedora de una graciosa coquetería, casi lo atropella con su automóvil. Se paró de su caminata y le dijo: ‘Mi señora, usted puede pasar por encima de mí las veces que quiera, pero por favor, hágalo sin el automóvil'.

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Al Dr. José de los Santos Llorens, lo describieron Fito Aguilera y Demetrio Korsi como un negro esbelto, con una cabeza descomunal. Era un reconocido y gran intelectual. Del Dr. Llorens aún muchos recuerdan su famosa entrevista en la Presidencia de la República con el Dr. Belisario Porras. Ambos eran adversarios políticos irreconciliables y se lanzaban constantemente dardos muy venenosos. En esa ocasión, el Dr. Llorens le dijo al Dr. Porras: ‘Mire Dr., somos dos águilas que se contemplan'. Al Dr. Porras no le gustó para nada la comparación y le dijo: ‘Hombre, tú quieres decir un águila contemplando a un gallinazo'. El Dr. Llorens ripostó: ‘Perdóneme, mi querido doctor, no he querido insultarlo'.

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Winston Churchill además de ser un gran estadista era también era buen humorista. En una ocasión John Bernard Shaw, quien era su enemigo político, le envió dos entradas para la noche inaugural de su nueva obra teatral. ‘Uno, por supuesto, es para usted y el otro para un amigo, si acaso lo puede encontrar'. Churchill le contestó enseguida: ‘Desafortunadamente esa noche tengo un compromiso ineludible; sin embargo, estaré dispuesto asistir a la segunda noche de su obra, si acaso la hay'.

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En relación con los conflictos internos que tienen los arnulfistas que se infligen heridas y se cruzan insultos a diario, un joven me decía: ‘Esto no es nada nuevo. A los arnulfistas no los tumban ni se caen. Ellos solos se tiran del precipicio'.

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