Columnistas 06/10/2017 - 12:02 a.m. viernes 6 de octubre de 2017

Alimentos que mejoran la conducta

Todo lo que hemos visto hasta ahora es un montón de directrices voluntarias que están plagadas de lagunas.

Rafael Carles
opinion@laestrella.com.pa

Cuando las universidades e instituciones médicas comiencen a tratar a los alimentos como medicina, tal como lo dijo Hipócrates varios siglos atrás, no solo tendremos una población más sana sino que también tendremos profesionales de la medicina más felices y un mundo más saludable.

Junto a nuestro esfuerzo por conseguir que la educación nutricional se enseñe en las escuelas de medicina, tenemos ahora otra campaña que creemos que puede marcar una gran diferencia. Y es la terminación definitiva del uso de antibióticos en la agricultura animal.

Y la razón principal es porque los productores de carne rutinariamente inyectan antibióticos a los animales para hacer que crezcan más rápido y les ayuden a sobrevivir en las pésimas condiciones que son la norma en las granjas industriales. Un asombroso 70 % de los antibióticos vendidos en los EE.UU. son utilizados en las granjas industriales. Esto lleva a que las bacterias desarrollen resistencia y debilita la eficacia de los antibióticos en el tratamiento de los seres humanos. Esto es tan grave que muchas autoridades médicas respetables han señalado que, si no eliminamos los antibióticos de las granjas, millones de personas morirán a causa de infecciones bacterianas que hasta ahora se han podido curar con antibióticos.

Los productores de pollo han hecho progresos en la reducción del uso de antibióticos. Cadenas de restaurantes, como McDonald's y Wendy's, se han comprometido a utilizar pollo criado sin antibióticos. Se calcula que aproximadamente el 40 % de la industria de pollos en EE.UU. ha eliminado el uso rutinario de antibióticos desde el punto de vista médico. Pero ¿qué pasa con las empresas que producen carne de cerdo, carne de res y pavo?

Por eso son necesarias más restricciones obligatorias sobre el uso rutinario de antibióticos en la industria alimentaria. Sabemos que durante décadas el uso inadecuado de antibióticos en el ganado socavó la eficacia médica de estos fármacos, pero la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA) no ha hecho casi nada para detenerlo. Todo lo que hemos visto hasta ahora es un montón de directrices voluntarias que están plagadas de lagunas.

Como consumidores, hay muchas acciones que podemos implementar. Si comemos productos animales, debemos optar por comprar solo carnes que son orgánicas o criadas sin antibióticos. Podemos también llamar a los restaurantes locales para preguntar si la carne que sirven está libre de antibióticos. Si es así, felicitarlos. Y si no es así, decirles que optaremos por otra alternativa hasta que ellos cambien. Y además podemos elegir evitar todos los productos animales que provienen de granjas industriales.

Realmente existe una gran cantidad de evidencias acerca de todo esto. Hubo una serie de estudios realizados en los años 80 que eliminó los antibióticos en la dieta de los delincuentes juveniles. Más de 8 mil jóvenes de 12 centros correccionales juveniles se vieron involucrados. El resultado fue que la conducta desviada cayó un 47 %. En Virginia, 300 delincuentes juveniles en un centro de detención de alta peligrosidad, se les dio una dieta mejorada durante dos años. Durante ese tiempo, la incidencia de violencia disminuyó 77 %, la insubordinación disminuyó 55 %, y la hiperactividad disminuyó 65 %. En los salones de libertad condicional del Condado de Los Ángeles, 3 mil jóvenes fueron puestos en dieta con alimentos sin antibióticos y sin aditivos químicos. De nuevo, los resultados fueron excelentes. Hubo un 44 % de reducción en los problemas del comportamiento y en los intentos de suicidio.

Hay dos cosas que resaltan y que son muy significativas. La primera es que son estudios impresionantes que demuestran que la criminalidad y la conducta antisocial se reducen dramáticamente con mejoras nutricionales. La segunda es que estos estudios tuvieron lugar hace más de 30 años y no se ha hecho nada serio para dar un seguimiento o aplicar sus descubrimientos en una escala mayor.

Pero la buena noticia es que ahora lo sabemos y podemos ponerlos en práctica. No tenemos que esperar a que nuestro Gobierno o la industria alimentaria tomen ventaja de esta información para salvar vidas. Hay algo que es muy claro: cuando los alimentos que contienen aditivos artificiales son eliminados, cuando los alimentos altos en azúcar se reducen, y cuando las personas basan su dieta más en alimentos naturales, siempre vemos resultados asombrosos. Si lo que buscamos es curar la depresión o la diabetes, buscar la felicidad o mejorar la salud cardiaca, si lo que queremos es tener una vida llena de energía, entonces la manera eficaz de lograrlo es comer mejor.

EL AUTOR ES EMPRESARIO, CONSULTOR EN NUTRICIÓN Y ASESOR EN SALUD PÚBLICA.

comments powered by Disqus