Columnistas 20/05/2019 - 12:00 a.m. lunes 20 de mayo de 2019

La agonía de los manglares del Pacífico panameño

Panamá, en 1981, tenía unas 181 775 hectáreas de cobertura boscosa de manglares, para el 2000, disminuyó a 174 435 hectáreas

José A. Berdiales
opinion@laestrella.com.pa

Panamá, en 1981, tenía unas 181 775 hectáreas de cobertura boscosa de manglares, para el 2000, disminuyó a 174 435 hectáreas y, para el 2012, redujo a 168 677 hectáreas; en total, se han perdido, en 31 años, unas 13 098 ha.

Los manglares del mundo se extienden sobre unos 15 millones de hectáreas en los litorales tropicales y subtropicales del planeta. A pesar de representar el 1 % de la superficie total de los bosques tropicales, los manglares son ecosistemas altamente productivos, ricos en biodiversidad, acogedores de una gran variedad de especies vegetales, proporcionando así condiciones de alojamiento para una fauna abundante de mamíferos, pájaros, reptiles, peces y moluscos.

Los manglares del Pacífico panameño, en la provincia de Panamá, que cada día se encuentran con mayor riesgo en pérdida de cobertura boscosa, son los que se encuentran en las áreas de Juan Díaz. Los complejos turísticos, barriadas y otras construcciones más han puesto todas las especies que habitan en el ecosistema de manglares en un riesgo de estrés ambiental, debido a la construcción de muros de contención que se han construido con el propósito de no dejar que el agua salobre fluya y cuando suben las mareas gran parte de esas aguas queda atrapada en tinas naturales que se han formado, debido a los muros de retención, esto provoca un estrés respiratorio en las raíces de los manglares, provocando la muerte lenta de las diferentes especies de mangle que viven en el medio ambiente. Es importante realizar un diagnóstico para evaluar el estado fitosanitario del bosque y después tomar las medidas de estabilizar el ecosistema y estos fondos pueden salir de las empresas que han talado manglares en este ecosistema de manglar.

Otra área del Pacífico en riesgo es el Área de Uso Múltiple bahía de Chame, esta es un área protegida que cuenta con una cobertura de manglares de 5980.37 hectáreas y tiene un Plan de Manejo, donde se definen diferentes zonas de manejo, estas son: Zona de Protección Absoluta, Zona de Especial de Manejo, Zona de Uso Sostenible, Zona de Protección Ribereña, estas zonas planifican cómo se deben manejar los manglares sosteniblemente. En todas estas zonas, la especie de mangle que predomina es mangle rojo, que son Rhizophora racemosa y Rhizophora mangle. El uso de la madera del mangle rojo en todas las comunidades que se encuentran alrededor del área del manglar es para las actividades de carbón, leña, varas, soleras y pilotes. En el año 2005, según registro del Plan de Manejo, se cortaron 8396 árboles de mangle para diferentes usos forestales. Si esta cifra estadística se mantiene, en 13 años que han pasado hasta el año 2018, se han cortado 109 148 árboles de mangle aproximadamente.

A través de este artículo quiero mencionar que existen dentro del Área protegida de la bahía de Chame muchas hectáreas que han sido taladas para actividades anteriormente mencionadas, debido a estos niveles altos de deforestación al bosque de manglar y le es muy difícil alcanzar su recuperación natural a través de la regeneración natural, en estas áreas son muy importantes los programas de restauración.

En el área protegida de la bahía de Chame existen albinas naturales que contienen elevadas concentraciones de salinidad, en la cual las diferentes especies de mangle como rojo, blanco y piñuelo no pueden soportar estos suelos salinos. Para los programas de restauración ecológica que se ejecutan, se recomiendan las zonas de uso sostenible que es donde se aprovecha el mangle rojo para carbón y otras actividades, y ser orientados con programas de capacitación de manglares y dirigido a los diferentes carboneros que trabajan en la zona.

Los manglares del Pacífico en la provincia de Veraguas. Esta zona tiene aproximadamente unas 31 463 hectáreas de bosque de manglar. Estas franjas están fuertemente presionadas por la ganadería extensiva en las áreas colindantes. Con los manglares se han establecido muros de contención para retener el agua salada que proviene del mar; esto ha provocado que grandes extensiones de árboles de mangle se mueran, debido a que el flujo y reflujo del agua que proviene del mar no puede circular.

Entre las medidas que se tienen que tomar están: señalizar y zonificar la franja de manglar, incluyendo las áreas que se han perdido producto de la deforestación. Una vez que se tengan resultados, se puede diseñar un mapa de riesgo de los manglares, en donde se tomarían medidas de restauración con las comunidades.

En esta zona del Pacífico se ha iniciado un programa de capacitación para conservar el ecosistema de manglar con iniciativas de Golfos Vivos y Meduca regional de Veraguas, dirigido a los educadores de diferentes escuelas que se encuentran colindando con el manglar. Es un programa práctico de conocer las diferentes especies de mangle en los sitios ideales para su restauración de acuerdo a su zona de bosque. En este proyecto participan padres de familia, estudiantes, pescadores, representantes de los Gobiernos locales, instituciones estatales, entre otros usuarios. A través de esta iniciativa se han ido recuperando algunas pequeñas áreas que han sido deforestadas, solo se necesitan más recursos financieros para seguir ejecutando este proyecto en otras áreas de la región del Pacífico panameño, solo Conservación Internacional está apoyando este proyecto.

En la provincia de Chiriquí existen 39 153 hectáreas de manglar. En este bosque encontramos una rica biodiversidad de especies que viven en este ecosistema; este ecosistema está amenazado por la frontera agrícola y ganadera. Los límites de la franja del manglar no están definidos, causando que los productores le roben cada vez más espacio al manglar. En el mismo ecosistema de manglar en la cuenca baja, donde desembocan diferentes ríos que desembocan en la vertiente del Pacífico, las especies de árboles dominante son: alcornoque, sangrillo y mangle piñuelo. En la cuenca cerca al mar se encuentran los árboles de Rhizophora Mangle.

Este bosque de manglar ha sido fuertemente intervenido a través de la corta del mangle rojo para las curtiembres y leña. Toda la cuenca baja está dominada por el helecho acuático Acrostichum aureum, una especie oportunista que domina los espacios que han sido deforestado y no deja que la regeneración natural de las otras especies de árboles pueda crecer y desarrollarse. Este bosque inundable de manglar tiene aproximadamente unas 1800 hectáreas, de las cuales el 70 % está invadido por esta especie de Acrostichum. A través de compensaciones ecológicas de empresas privadas, se han restaurado unas 38 hectáreas; se han tenido excelentes resultados de recuperación durante cinco años y esto se logró con la integración de los grupos de pescadores que viven en Puerto Pedregal con el liderazgo del señor Víctor Díaz.

Necesitamos urgentemente, a nivel nacional, una Dirección de manglares en el Ministerio o entidad Ambiental que se haga responsable de los manglares, con el propósito de que no se siga perdiendo la cobertura boscosa y que pueda zonificar el límite de los manglares y crear políticas para su protección y conservación. Existen áreas cuya única cobertura boscosa entre tierra firme y el mar es el manglar y después del manglar, todo es potrero. Que esta dirección establezca programas de recuperación, restauración de manglares con las comunidades, ganaderos, agricultores, escuelas, universidades, empresas privadas y Gobiernos locales, con el fin de que protejan sus manglares.

¡DIOS nos proteja de lo que se avecina con el cambio climático!

INGENIERO, EXPERTO EN ECOSISTEMAS DE MANGLARES.

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