Columnistas 01/03/2019 - 12:03 a.m. viernes 1 de marzo de 2019

Agenda Indígena como motor del desarrollo

‘[...] estamos brindando apoyo al MinGob para revitalizar los sistemas productivos y fortalecer la seguridad alimentaria y nutricional de más de 600 familias de los siete pueblos indígenas panameños'

Adoniram Sanches
opinion@laestrella.com.pa

En esta misma sección, el pasado 6 de febrero, publicó un interesante artículo el ministro de Gobierno, Sr. Carlos Rubio, en el que reflexionaba sobre un dilema que afecta a muchos países de América Latina que experimentaron elevados índices de crecimiento, como el caso de Panamá: cómo embarcar en la plataforma de prosperidad a los sectores históricamente más vulnerables del país.

Los estudios de la FAO y la Cepal muestran que las comunidades indígenas y afrodescendientes, predominantemente mujeres, se quedaron más rezagadas y las diversas políticas públicas implementadas no lograron sacarles de la pobreza e indiferencia social.

En Panamá se dio este fenómeno. El país logró reducir a la mitad el número de personas subalimentadas en los últimos 15 años, pero todavía hoy, 400 mil panameños se acuestan con hambre todos los días.

Los mayores índices se encuentran en las comarcas indígenas, donde la desnutrición crónica infantil es tres veces superior a la media nacional, según datos del último Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional de la FAO. También la pobreza, donde más del 90 % sufre pobreza multidimensional en algunas comarcas frente al 19 % nacional.

Ante estos desafíos, el artículo del Sr. Ministro registra lo más importante en la fórmula aplicada por otros países que ya enfrentaron este problema: compromiso político, alianzas y políticas públicas focalizadas.

El primer elemento mencionado implica la asunción pública de la autoridad de un problema de largo recorrido, que trasciende los límites de un Gobierno. Una vez reconocido, el siguiente paso es convocar a las diversas instituciones y sectores de la sociedad para un diálogo abierto y flanco, que solidifica una agenda creciente, responsable y de resultados.

Tras alcanzar un consenso social, el tercer punto es la responsabilidad y capacidad del Estado de exponerlo públicamente y pasar a la acción, a través de la focalización de las ayudas, la articulación de las políticas y una permanente y constante relación con las familias indígenas.

Precisamente bajo este enfoque integrador y participativo se concibió el Plan de Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas de Panamá, una iniciativa liderada por el Ministerio de Gobierno (MinGob) y elaborado en conjunto con las autoridades tradicionales indígenas en un proceso sin precedentes en la región.

Este diálogo entre las instituciones y las autoridades indígenas permitió construir un Plan que aborda las necesidades de las comunidades en materia de infraestructuras, servicios básicos, seguridad alimentaria, educación y desarrollo económico desde su cosmovisión. En definitiva, un abordaje integral con una amplia aceptación y que, a su vez, establece una mayor coordinación intersectorial e interinstitucional para lograr un mayor impacto a largo plazo.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) participa en la implementación del eje económico de este Plan, lo cual nos complace mucho por contribuir con este momento histórico del país. En concreto, estamos brindando apoyo al MinGob para revitalizar los sistemas productivos y fortalecer la seguridad alimentaria y nutricional de más de 600 familias de los siete pueblos indígenas panameños.

Junto a la FAO y al MinGob, participan especialistas y técnicos de los ministerios de Desarrollo Agropecuario, Salud y Educación de forma coordinada, promoviendo una articulación intersectorial, a fin de mejorar los servicios que se prestan en las comunidades y lograr ese impacto integral para el desarrollo de los pueblos indígenas.

A través de esta iniciativa, las comunidades han mejorado sus capacidades productivas con técnicas amigables de manejo y culturalmente aceptables. También se están poniendo en valor sus dietas ancestrales y fomentando una mejor nutrición a través de acciones de educación alimentaria y nutricional y alimentación escolar.

Las comunidades han estado involucradas desde el inicio, ya que el proyecto cuenta con el Consentimiento Previo, Libre e Informado, lo que ha permitido su apropiación y alcanzar un mayor éxito en cuanto a participación y resultados en su primer año de implementación.

Esperamos que esta buena experiencia pueda replicarse a mayor escala y sirva de ejemplo a otras iniciativas a nivel nacional e internacional, lo cual contribuirá a que Panamá se perfile como un referente en el impulso a la agenda indígena como motor de desarrollo.

COORDINADOR SUBREGIONAL DE LA FAO PARA MESOAMÉRICA Y REPRESENTANTE EN PANAMÁ.

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