Columnistas 10/09/2018 - 12:00 a.m. lunes 10 de septiembre de 2018

2019: año de elecciones y desaceleración económica

En este nuevo período revivirán los movimientos sociales que, sin representar al pueblo

Eduardo L. Lamphrey R.
opinion@laestrella.com.pa

En el mejor de los escenarios, para el 2019 Panamá crecerá por debajo del 5 %, con una inflación del 1 % y un desempleo del 7 %, donde los primeros seis meses serán de cruentas elecciones y los otros seis restantes, serán para curar graves enfermos políticos terminales y recuperar los no terminales, que de una u otra manera pueden ser aliados para una nueva visión gubernamental, que sin perder jamás sus intereses personales / partidistas, puedan llevar al país a un crecimiento económico por encima del 5 %, aun recrudeciéndose la inseguridad, el hambre, el desempleo y el deterioro de la salud. Las elecciones del 5 de mayo, donde se elegirá al nuevo presidente y vicepresidente, así como a los 71 diputados, alcaldes y representantes de corregimientos, acrecentará una dinámica incertidumbre, que afectará cualquier intento de recuperación económica. Activar nuevamente la construcción, el turismo y las actividades recreativas, en un entorno contradictorio por la lucha política, es un objetivo difícil de concretizar.

Gane quien gane, sea el PRD, CD, o ALIANZA unido con los panameñistas, frustrados del CD y enemigos internos del PRD; los remordimientos y la venganza imperarán dentro del marco de los seis meses poselectorales. Sin importar este tremendo costo político, el nuevo Gobierno se acogerá a las actividades del sector externo, como es el caso del canal interoceánico, los servicios aéreos y bancarios / financieros, el turismo; tratando de presentar un escenario confiable para la inversión externa.

Ningún nuevo Gobierno tratará de cambiar el modelo económico actual, persistirá la mala distribución de los ingresos y por el contrario se ampliará la brecha entre pobres y ricos, diezmando los límites de la clase media, que tiende a desaparecer, tal como se ve en los países vecinos. Todo bajo un nuevo marco que empezará a hacer nuevos planes políticos para el 2024, con ganas de volver al poder por los perdedores y haciendo por cinco años, alianzas periódicas que no lo alejen del beneficio del erario, sabiendo que en el último año del Gobierno nuevo, todos van a la oposición, ya que Gobierno que sale no repite.

En este nuevo período revivirán los movimientos sociales que, sin representar al pueblo, se acogen a ellos para sacarle beneficios económicos con el nuevo poder gubernamental, de los que nunca fueron enemigos acérrimos, sino que aprovechan las coyunturas y las utilizan para no darle juego a las verdaderas fuerzas progresistas, aunque sean de izquierda o sindicales.

Nuevamente el país aumentará la deuda, ya que Gobierno que se respete deberá generar empleo y dejar, para el recuerdo colectivo, obras públicas grandes, arropándose en el adagio popular que dice ‘robo pero hizo'. Habrá que hacer más estadios, sean para béisbol o fútbol, dejar contento al papa Francisco, ir a Catar, llevar el tren a Panamá Oeste, movilizar el tren bala chino, hacer otro puente en el Canal, más puertos y más zonas libres en el país. Así mismo llevar lentamente, a la muerte a la CSS, la educación, apadrinar el narcotráfico y agudizar la corrupción y las coimas, fuente de atesoramiento de las élites políticas en detrimento de las grandes mayorías de la población nacional.

El índice de delincuencia seguirá aumentando, como el hacinamiento en las cárceles, seguirán mandando en los barrios las bandas y habrá mucha injerencia de las bandas internacionales, especialmente de los mexicanos. Ellos participan activamente, en este periodo electoral, crean su subcultura y reordenan los valores de sus miembros, donde prima la muerte sicarial, los tumbes y el dominio territorial desde el barrio y la ciudad.

Los órganos Legislativo y Judicial seguirán dependiendo del Ejecutivo, es la única manera de mantener el poder presidencial, enajenando a la oposición y todo frente popular. El vínculo del narcotráfico con los órganos de poder aumentará, seguirán fortaleciendo sus arcas personales y de una manera u otra, limitarán sus tentáculos con el poder de la seguridad nacional.

Lo nuevo, para el Gobierno que venga, será la relación económica / financiera con China Popular, este es un imperio diferente al gringo, sostienen y mantienen un poder absoluto en sus empresas. Son serios y oportunistas frente a cualquier ventaja comparativa que tenga el socio económico. Por algo han puesto la mirada en Panamá, saben y entienden que esta élite política es fácil de manejar y así lo harán hasta que sea rentable la inversión. Poco a poco empezaremos a hablar mandarín y entrelazarnos con su cultura, sus juegos, sus vicios y con sus mujeres. Hablar de venezolanos, colombianos, haitianos y demás afrocaribeños será un bello recuerdo histórico ante la gigantesca y masiva penetración china.

De todos modos habrá mucha tecnología, sobre todo en el sector financiero / bancario, servicios conexos al Canal, transporte, turismo y comercio. Volveremos a crecer a buen ritmo, seremos nuevamente líderes en el continente. Aunque aumentará la pobreza y el desempleo en el país. Llevándonos a un entorno inseguro, sin salida a la desigualdad y el desmejoramiento total del bienestar social.

Pero aun así, llegará nuevamente otro proceso electoral donde se replanteará todo y se prometerán nuevos cambios, sean constituyentes, plebiscitos o referendos, que aunque sea en sueño, nos acercarán a la riqueza y a una felicidad económica.

ECONOMISTA

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