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Don Justo Arosemena
Todos los países tenemos historias trasnochadas y románticas, sucesos que se acomodan para darle mayor realce a la identidad nacional, casi mitos. A los revisionistas se les acusa de antipatriotas, no hay tolerancia a la crítica textual. En ese sentido es digno de análisis el papel de Justo Arosemena. Contrástese con hechos históricos y objetivos. Obsérvese que la Constitución de Río Negro es federal y data de 1853. Lo que vemos aquí es la lucha entre la excesiva centralización y la descentralización. He ahí la novedosa ideología liberal enfrentándose al “statu quo” conservador. Por eso en 1855 se constituye El Estado Federal de Panamá.
Lo que hay que destacar es que el federalismo colombiano es obra de Justo Arosemena, quien, estadista y visionario, resultó tener razón. La continua inestabilidad política, que él trataba de evitar, estalló cuando los conservadores impusieron la centralista Constitución de 1886 de Rafael Núñez y la oposición liberal no se hizo esperar, iniciando una respuesta militar en Bucaramanga, que se extendió a todo el país, incluyendo a Panamá. La Biblioteca Nacional en la introducción al ensayo “El Estado Federal”, de Arosemena, señala: “Este fue el logro político personal más importante de Justo Arosemena, obtenido al cabo de una inmensa campaña de más de cinco años de actividad periodística, política y parlamentaria, tanto en el Istmo como en Bogotá. La ideología federal de Arosemena no se encamina apenas a sustentar la lucha por la autonomía panameña, sino de plantear la solución federal como vía para reconstituir a Colombia, de crear los medios políticos para articular a Venezuela y a Ecuador mediante mecanismos semejantes a los que debían fundamentar la articulación de Panamá. Éste sería el primer paso en la lucha contra la atomización latinoamericana, que se viabilizaría luego confederando otras repúblicas”. Como los conservadores tampoco eran pepita de marañón, se sucedieron los conflictos armados. Por otro lado, Panamá fue un bastión de lucha liberal y líderes como Victoriano Lorenzo, o el Dr. Porras, no tenían la menor intención de una separación de Colombia, sino ¿por qué le quitaron todos sus derechos políticos, una vez separado Panamá? No quiero decir que don Justo no amaba su terruño, sino que es importante comprender la historia en su justa dimensión y que desde 1899 hasta 1902 arreciaron las batallas en una auténtica guerra civil colombiana, hasta la firma del tratado de Wisconsin y que ni liberales, ni conservadores istmeños pelearon por separarse de Colombia. El resto es historia patria. Al margen de la discusión histórica, hay que reflexionar que siendo un país independiente desde 1903, lo que hay es un excesivo centralismo presidencialista. Panamá necesita sacudirse ese centralismo y transitar por un nuevo camino hacia la descentralización. -El autor es miembro de Fuerza Independiente.recursossinlimites@gmail.com Publicidad
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