Mundo 02/09/2018 - 12:23 a.m. domingo 2 de septiembre de 2018

Presencia militar de China en América Latina

La Cuenca del Caribe, es el foco de las mayores reservas mundiales de petróleo, a lo que se suma el Canal de Panamá, donde China tiene la mira puesta para socavar el dominio estadounidense.

La primera base militar china fuera de sus fronteras la estableció en julio del año pasado en Yibuti, una minúscula excolonia francesa en África nororiental / Shutterstock
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La primera base militar china fuera de sus fronteras la estableció en julio del año pasado en Yibuti, una minúscula excolonia francesa en África nororiental

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Demetrio Olaciregui Q.
dolaciregui27@outlook.com

Desde hace 17 meses opera una base espacial en la Patagonia argentina, una mole de 450 toneladas levantada en un terreno de 200 hectáreas concedido al ejército de la República Popular China por 50 años sin pagar alquiler. El complejo militar con una inversión de $70 millones comenzó a operar en marzo del año pasado como control para satélites y misiones espaciales.

‘La base espacial es uno de los símbolos más impactantes de la estrategia que Pekín lleva implementando desde hace tiempo para transformar Latinoamérica y dar forma al futuro de la región, a menudo a través de maniobras que socavan directamente el poder político, económico y estratégico de Estados Unidos en la región', dijo The New York Times en un extenso artículo publicado hace unas semanas.

La estación y su sistema de monitoreo espacial las 24 horas del día —criticada como una forma de ceder soberanía argentina— jugará un papel esencial en la expedición que planea China hacia el lado más lejano de la Luna. Pekín envió al espacio en mayo pasado un satélite como parte de su proyecto lunar.

Si tiene éxito la misión, cuyo lanzamiento está programado para finales de este año, será un hito en la exploración espacial y es probable que trace el camino para la extracción del gas helio-3, considerado la energía limpia del futuro. La fusión nuclear entre una tonelada del helio-3 y media tonelada de deuterio, un isótopo de hidrógeno que se encuentra en abundancia en la naturaleza, equivale a quemar unos 15 millones de toneladas de petróleo. Mientras actualmente una tonelada de petróleo cuesta unos $560, la de helio-3 se estima en $1,000 millones. Según científicos estadounidenses las reservas disponibles de helio-3 en la Luna podrían proporcionar energía durante al menos 5,000 años.

La base espacial es parte de la red del espacio profundo, un conjunto de establecimientos de comunicación para dar soporte a las operaciones chinas más allá de la Tierra, el nuevo escenario para competir estratégicamente con Estados Unidos.

La base, por otro lado, tiene un posicionamiento geográfico de cara al Atlántico y frente a la Antártida, continente en el que China tiene la base científica más grande del mundo. La Antártida es una zona muy estratégica para Pekín dada su abundancia de recursos naturales, más allá de los hidrocarburos y la minería.

La estación se negoció en secreto con el anterior gobierno argentino, desesperado por captar capitales chinos, lo que permitió a Pekín mejorar sus capacidades para recabar información en el hemisferio, alimentando un debate sobre los riesgos y beneficios que implica dejarse arrastrar a su órbita.

La tecnología empleada en esa estación tiene muchos usos estratégicos. Frank A. Rose, subsecretario de Estado para el control de armas, dijo al Times que en años recientes China ha desarrollado tecnología sofisticada para interferir, alterar y destruir satélites.

‘Una antena gigante es como una enorme aspiradora', comentó Dean Cheng, quien trabajó como investigador en el Congreso estadounidense y ahora estudia la política de seguridad nacional de China. ‘Succiona señales, información, todo tipo de cosas', dijo Cheng, citado por el diario neoyorquino.

De este modo, la estación espacial de China en Argentina se convierte en un símbolo del poderío del gigante asiático en América Latina. ‘Pekín ha transformado las dinámicas de la región, desde las agendas de sus dirigentes y empresarios hasta la estructura de sus economías, el contenido de su política e incluso sus dinámicas de seguridad', dijo al diario neoyorquino R. Evan Ellis, profesor de Estudios Latinoamericanos de la Escuela Superior de Guerra del Ejército de Estados Unidos.

China ha articulado una invasión sostenible y de gran alcance en América Latina. La estrategia comprende una abrumadora expansión de su comercio, salvamento de gobiernos endeudados, construcción de enormes proyectos de infraestructura, afianzar lazos militares y asegurar inmensurables cantidades de recursos naturales –dado el voraz apetito por el petróleo, el hierro, la soya y el cobre- lo cual ha sellado el destino de numerosos países de la región uncidos a la cuadriga imperial china.

No sorprende, entonces, que dado que gobiernos de la región han adoptado sus políticas para satisfacer las demandas chinas, esa potencia en expansión haya consolidado a largo plazo y de manera determinante su papel de actor central en América Latina. Como le sobra el dinero, ha encontrado la fórmula de desembolsar miles de millones de dólares en préstamos para meter a la región en su órbita y garantizarse un lugar preponderante mientras esconde sus objetivos imperialistas en el subcontinente.

Las luces de alerta se encendieron en el Pentágono, de acuerdo al Times , cuando en octubre del 2015, el ministerio de Defensa de China recibió a altos oficiales militares de 11 países latinoamericanos en un foro de casi dos semanas sobre logística de defensa que se tituló: ‘Fortalecer el entendimiento y cooperar para el beneficio mutuo'.

Como paso previo, China había donado equipo militar al ejército de Colombia y organizado ejercicios militares conjuntos de entrenamiento y operaciones navales en las costas de Brasil y Chile. China, además, ha vendido equipo militar a Argentina, Bolivia, Perú y Venezuela.

‘Pekín ha transformado las dinámicas de la región, desde las agendas de sus dirigentes y empresarios hasta la estructura de sus economías, el contenido de su política e incluso sus dinámicas de seguridad',

R. EVAN ELLIS

ESCUELA SUPERIOR DE GUERRA DEL EJÉRCITO DE ESTADOS UNIDOS

‘Si hablamos del mundo del 2049, desde la perspectiva de América Latina, China habrá sobrepasado sin duda a Estados Unidos en cuanto a poder absoluto y tamaño. Francamente, si se tratara de un conflicto sostenido, se llegaría a un punto en el que no se podría negar la posibilidad de que las fuerzas chinas operaran bases militares en la región', opinó Ellis.

La primera base militar china fuera de sus fronteras la estableció en julio del año pasado en Yibuti, una minúscula excolonia francesa en África nororiental -donde ha invertido $15,000 millones- en la entrada del Mar Rojo y el Canal de Suez por donde pasa el 50% de su comercio marítimo.

Para garantizar la seguridad de su enorme expansión económica global, China también tiene planeado construir una base militar en el puerto paquistaní de Gwadar. En ese proyecto fue determinante, según el diario South China Morning Post , el interés chino por tener una ruta alternativa para el ingreso del petróleo que viene del Golfo Pérsico y para evitar que alguna otra potencia marítima pudiera bloquear el estrecho de Malaca en Sumatra.

La base se construiría en el mar de Arabia, de gran importancia geoestratégica por ser clave en el corredor económico de China y de Pakistán y por la relevancia de la iniciativa de conectar el comercio del gigante asiático con África y Europa.

‘La flotilla naval china que patrulla el golfo de Aden, además de los navíos de guerra que escoltan a sus petroleros a través del océano Índico, necesitan una base naval para que se les brinde apoyo logístico y mantenimiento', comentó al South China Morning Post el analista militar Zhou Chenming.

China también ha adelantado planes para construir cerca de su frontera una base militar en Wakhan, en el noreste de Afganistán, donde testigos, citado por la agencia AFP , informaron haber visto soldados chinos y afganos realizando patrullas conjuntas. El proyecto nace de las preocupaciones de Pekín por la expansión del Estado Islámico al territorio afgano y por combatientes que regresan al territorio chino desde Iraq y Siria.

‘No podemos enfocarnos solo en lo que hacen en Europa o en el mar del Sur de China. Aquí, mucho más cerca de Estados Unidos, también hay competencia. Esta es una lucha por la influencia, y lo más importante que podemos hacer es luchar', comentó al Times el almirante estadounidense Kurt Tidd.

El Golfo de México y la Cuenca del Caribe, incluyendo Venezuela, es el foco de las mayores reservas mundiales de petróleo, a lo que se suma el Canal de Panamá, importantísima arteria interoceánica, donde China tiene la mira puesta y ha propuesto financiar el cuarto juego de esclusas para socavar el dominio estadounidense.

Ha ofrecido, además, incentivos para la creación de nuevos corredores biocéanicos que permitan mejorar el comercio. Eso se encuadra en el proyecto chino de incluir a América Latina en la nueva Ruta de la Seda, el ambicioso proyecto de inversión en infraestructura en el corredor que va del Sur de Asia a Europa del Este y África.

Más allá de cualquier disputa estratégica con Estados Unidos, la preocupación de algunos líderes regionales es que gobiernos anteriores hayan atado el destino de sus países a China con enormes deudas y estén hipotecando el futuro de sus naciones.

Gustavo Cardozo, analista del Centro Argentino de Estudios Internacionales, se ha unido a las voces que perciben que China está usando los flancos más débiles de los países de la región para lograr un rol protagónico. ‘Esto se va a incrementar en el futuro porque tiene fondos soberanos para invertir y porque tiene un interés sobre América Latina que no manifiesta ninguna otra potencia extracontinental. Creo que en muy pocos años, en una década, ya va a ser algo totalmente visible', advirtió.

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