Columnistas 22/07/2019 - 9:35 a.m. lunes 22 de julio de 2019

Pompeo consuma alianza latinoamericana contra Hezbolá

Desde finales del 2017 Varela tuvo acceso a información de la inteligencia de Israel confirmando que el atentado  contra un avión de Alas Chiricanas, el 19 de julio de 1994, fue un acto de Hezbolá, y no la entregó al Ministerio Público para que reabriera el caso. 

Demetrio Olaciregui Q.
opinion@laestrella.com.pa

Buenos Aires. En su primera parada de su gira por cuatro capitales latinoamericana, el Secretario de Estado, Mike Pompeo, consumó el viernes en Buenos Aires una alianza entre Argentina, Brasil y Paraguay, que próximamente sumará a Colombia y Chile, y que funcionará como un cordón de seguridad contra el terrorismo del movimiento chiita libanés Hezbolá en Sudamérica. 

La acción escala aún más el enfrentamiento entre Estados Unidos y la República Islámica de Irán, y lo traslada a Latinoamérica. Hezbolá, financiado por Teherán se ha convertido en su más visible brazo operativo internacional.

La alianza, que recibió el respaldo de una veintena de cancilleres  y ministros de Estado reunidos en Buenos Aires en el marco de una conferencia continental contra el terrorismo, se produjo un cuarto de siglo después de los más sangrientos atentados terroristas de Hezbolá en la región.    

 La herida sigue abierta en Argentina y Panamá donde no se ha hecho justicia. Dos cruentos atentados acaecidos en julio de  1994, con solo un día de diferencia, enlutaron a más de un centenar de familias en los dos países, víctimas del terrorismo de Hezbolá.

Ese movimiento es aliado de la guerrilla africana del Frente Polisario  a la que  Juan Carlos Varela dio reconocimiento diplomático y a cuyo representante –pese a ser un perseguido por la justicia española por crímenes de lesa humanidad- invitó a los actos oficiales de toma de posesión del presidente Laurentino Cortizo.

Además, desde finales del 2017 Varela tuvo acceso a información de la inteligencia de Israel confirmando que el atentado  contra un avión de Alas Chiricanas, el 19 de julio de 1994, fue un acto de Hezbolá, y no la entregó al Ministerio Público para que reabriera el caso.

Ideología de la muerte

Mientras tanto en Buenos Aires, en medio de duras críticas por la similar laxitud de la justicia, el presidente Mauricio Macri dio el jueves un paso alentador al firmar un decreto por medio del cual la Unidad de Información Financiera del gobierno argentino incluyó a Hezbolá en el listado de organizaciones terroristas.

La decisión fue aplaudida en medio del recuerdo doloroso del atentado contra la sede de un centro de asistencia comunitaria israelí y fue  reforzada con el compromiso oficial de crear una fiscalía especial que dedique todos los recursos posibles para el esclarecimiento total del crimen masivo.

En el caso argentino, desde el poder se ha tratado de echar tierra sobre las investigaciones de lo ocurrido el 18 de julio de 1994 en un acto terrorista que dejó 85 muertos y 300 heridos, pese a que se han identificado los autores  y la trama del atentado, que se produjo dos años después del ataque contra la embajada de Israel. Pero no ha habido condenas.

Calificado como uno de los crímenes antiisraelíes más mortíferos desde la Segunda Guerra Mundial,  la decisión argentina de incluir a Hezbolá, de acuerdo a "The New York Times",  es un respaldo convincente a la narrativa de Estados Unidos sobre el apoyo que Irán brinda al terrorismo internacional.

De acuerdo a expertos citados por el Times si bien la medida es más política que financiera, supone una acción que tendrá significado desde el punto de vista de la expansión de Hezbolá en la región.

Pompeo, en su paso por Buenos Aires, demandó  a los 20  cancilleres y ministros  de Estado reunidos en la conferencia continental antiterrorista  tomar acciones para frenar el avance de Hezbolá en la región y evitar la propagación de la ideología de la muerte por una de las agrupaciones con mayor capacidad terrorista en el mundo.

Además, ofreció abrir los archivos de la CIA –de la que fue director antes de asumir el cargo de Secretario de Estado- sobre el atentado antiisraelí asegurando que no existen dudas de que Hezbolá fue el brazo ejecutor del crimen con el activo apoyo de personal diplomático iraní destacado en la capital argentina.

Washington atribuye la presencia ilícita de Irán y Hezbolá en Latinoamérica a las gestiones de Venezuela y particularmente el hombre fuerte de ese régimen, Tarek Al Aissami, quien cementó los lazos entre Teherán y Caracas.

Atentado contra Alas Chiricanas

Mientras eso sucedía en Argentina, en Panamá se recordaba el atentado contra el vuelo 901 de Alas Chiricanas que se precipitó a tierra poco después de despegar de Colón el 19 de julio de 1994. Murieron sus 20 ocupantes, incluyendo 12 ciudadanos israelíes.

Al igual que en Argentina, en Panamá la justicia todavía es lejana y no hay un impulso decisivo  ni diligente para esclarecer el caso. En los últimos días el Ministerio Público dijo haber pedido a Israel la información oficial de que  dispone para reabrir el caso, pese a que  Tel Aviv entregó a Varela datos de sus servicios de inteligencia que confirman que Hezbolá estuvo detrás del derribo del avión de Alas Chiricanas.

Esa ambigüedad ante Israel es la misma que Varela  mantuvo hacia el Reino de Marruecos. Mientras cortejaba a la guerrilla africana del Polisario, aliada de Hezbolá, demostraba una abierta hostilidad hacia Rabat.

El último acto de esa aberración diplomática lo escenificó al invitar a Ghali a la trasmisión de mando presidencial a Cortizo, y propició que se paseara  como un mandatario más entre líderes democráticos latinoamericanos y delegados de otras regiones, pese a ser un guerrillero de opereta y representar –como lo definió el presidente salvadoreño Nayib Bukele- un movimiento que solo existe en internet.

Lo grave de todo esto es que Varela heredó a Cortizo una situación conflictiva porque ahora el nuevo gobierno debe definir su postura entre una guerrilla africana sin genuina representación diplomática y con vínculos con el terrorismo, y un estado milenario que es  la quinta potencia económica de África y con valiosos puntos de referencia para el interés nacional de Panamá.

Las vinculaciones de la guerrilla del Polisario con Hezbolá obligaron  el año pasado a Marruecos a romper relaciones diplomáticas con Irán, al confirmar que Teherán, a través de ese grupo terrorista ha entregado armas, entrenado y financiado al Polisario.

 Tanto Argelia como la guerrilla del Polisario, Irán y Hezbolá negaron los hechos y calificaron la acción como una jugada de Marruecos para obtener beneficios en el contexto internacional de la crecientes tensiones entre Washington y Teherán.

“Marruecos comprende el aprieto de Argelia, su necesidad de expresar su solidaridad con sus aliados Hezbolá, Irán y el Polisario, y su intento de negar su papel oculto en esta acción contra la seguridad nacional de nuestro país”, dijo en su momento Nasser Bourita, ministro marroquí de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional.

.Afirmó que es bien sabido que desde 1975 Argelia alberga, arma, financia, entrena y moviliza diplomáticamente a la guerrilla del Polisario.

Organización terrorista

 Por otro lado,  el Congreso de Estados Unidos aprobó en octubre pasado una resolución bipartidista que denunció al Polisario como una organización terrorista financiada por Irán y vinculada a Hezbolá.

 Los congresistas Joe Wilson (republicano de Carolina del Sur), Carlos Curbelo (republicano de Florida) y Gerry Connolly (demócrata de Virginia) patrocinaron la Resolución 1101 de la Cámara de Representantes, en la que destacaron que “los fines desestabilizadores de Irán y Hezbolá, ahora aliados del Polisario, se oponen a los objetivos de seguridad nacional de Estados Unidos”.

La resolución condenó la colusión entre la guerrilla del Polisario y Hezbolá, y los objetivos desestabilizadores de Irán en el Norte de África. A la vez que definió al Polisario como “una organización terrorista financiada por Irán para realizar ataques contra Marruecos”, sostuvo que “llegó el momento en que le toca a las Naciones Unidas promover una resolución pacífica a ese conflicto del Sahara”.

Reafirmó, al mismo tiempo, el apoyo al plan marroquí de autonomía como “serio, creíble y realista' porque representa ‘un gran paso hacia adelante con el fin de satisfacer las aspiraciones de las poblaciones del Sahara a gestionar sus propios asuntos en paz y dignidad”.

Ese conflicto tiene enfrentados desde hace más de cuatro décadas a Argelia y a su creación, la guerrilla africana del Polisario, con Marruecos por el control del territorio del Sahara, que, por historia y legitimidad, reclama Rabat.

En ese contexto, el informe del 2018 del Departamento de Estado sobre terrorismo reconoció que el diferendo entre Argelia y Marruecos sobre la cuestión del Sahara “sigue siendo un obstáculo ante la cooperación bilateral y regional contra el terrorismo”. El informe resaltó el rol que desempeña Marruecos como un aliado clave para Estados Unidos, y “un socio estable exportador de seguridad”.

Por su parte la Alternative Press Agency , un medio especializado en temas estratégicos con sede en Buenos Aires, concluyó que la erradicación del terrorismo en la región del Sahel —franja de territorio que cruza longitudinalmente África desde el Atlántico hasta el Índico y que suma una decena de naciones— depende de la desaparición de los campamentos de la guerrilla del Polisario en Tinduf, en territorio de Argelia.

El artículo sobre “los vínculos evidentes del Frente Polisario con los grupos terroristas” responsabilizó a Argelia de entrenar y financiar potenciales terroristas en los campamentos en Tinduf, donde unas 40,000 personas, mayormente saharauis, sobreviven —muchos retenidos contra su voluntad— en condiciones infrahumanas.

"El Polisario es un factor desestabilizador en la región del Sahel y el Sahara, por su connivencia con otros grupos terroristas presentes en esa región. Tinduf es un caldo de cultivo para terroristas entrenados militarmente que se afilian a grupos terroristas en la región", concluyó el análisis estratégico.