29/09/2018 - 12:00 a.m. sábado 29 de septiembre de 2018

Sanciones de EE.UU. a Venezuela, ¿son efectivas?

Aunque la administración de Donald Trump ha incrementado las medidas punitivas contra el círculo cercano de Nicolás Maduro, Washington sigue sin tocar en toda su extensión a la industria petrolera venezolana, principal fuente de ingreso

Entre la nueva lista de funcionarios venezolanos sancionados por Estados Unidos, se encuentra la esposa del presidente Nicolás Maduro, Cilia Flores. / Peter Foley | EFE
Peter Foley | EFE

Entre la nueva lista de funcionarios venezolanos sancionados por Estados Unidos, se encuentra la esposa del presidente Nicolás Maduro, Cilia Flores.

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Juan España
jespana@laestrella.com.pa

Recientemente el Gobierno de Estados Unidos (EE.UU.) impuso una nueva tanda de sanciones individuales contra miembros del círculo cercano de Nicolás Maduro, entre ellos su esposa Cilia Flores, acción que se suma a una larga lista que se han acumulado desde 2015 y cuyo objetivo es debilitar al Ejecutivo venezolano. No obstante, Washington sigue sin tocar la poderosa industria petrolera, con la cual sigue haciendo negocios y de donde proviene el 96% de los ingresos en divisas de Caracas.

Aunque durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU el presidente estadounidense Donald Trump no descartó la vía militar e imponer más sanciones individuales, EE.UU. aún no se ha inmiscuido con toda su fuerza en el negocio del petróleo venezolano.

Y es que las sanciones individuales que han impuesto EE.UU., la Unión Europea y otros actores no terminan de arrebatar el grueso de los ingresos en dólares que recibe el Gobierno de Maduro.

‘Hoy vamos a anunciar sanciones adicionales al régimen represivo de Maduro, lo cual lo afectará a él, a su círculo íntimo y a sus asesores personales', anunció Trump, cuya administración ha impuesto una serie de penas contra el gobierno de Maduro desde el año pasado.

LA PARADOJA

Si bien la importación estadounidense de crudo venezolano ha disminuido con el paso de los años, es una auténtica paradoja que Trump maneje una retórica de mano dura contra Maduro, mientras que sigue manteniendo a flote su economía al comprarle petróleo.

No obstante, la paradoja aparentemente desaparece si se considera la paulatina reducción de la importación de crudo venezolano por parte de EE.UU., pues ante el temor de una posible tanda de sanciones a la estatal PDVSA, la industria petrolera de EE.UU, se ha acercado a otros mercados como Chad, Colombia e Irak, según informa SP Global .

En enero del presente año las refinerías estadounidenses importaron más de 400,000 barriles de petróleo. Sería el nivel más bajo de intercambio entre ambos países desde enero de 2003.

‘Hoy vamos a anunciar sanciones adicionales al régimen represivo de Maduro, lo cual lo afectará a él, a su círculo íntimo y a sus asesores personales',

DONALD TRUMP

PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS

A pesar de la reducción, EE.UU. todavía es uno de los mayores compradores, entre el 40-45% del petróleo venezolano exportado al extranjero termina en refinerías estadounidenses, reporta la revista Forbes .

Pero si EE.UU. decide finalmente apostar por una severa tanda de sanciones sobre la industria petrolera de PDVSA, podría significar el más duro golpe que Washington podría asestar a Caracas. De emprender tal acción, Maduro y su círculo cercano estarían privados de buena parte de sus ingresos en dólares.

Una sanción de tal tipo podría ser a su vez el preludio de una intervención militar, ya aludida por las declaraciones de Trump en Nueva York o por el secretario general de la OEA, Luis Almagro, quienes no hacen más que sonar los tambores de guerra.

En este sendido, Walter Ortiz, politólogo de la Universidad Central de Venezuela, señala al diario Sputnik que antes de una acción militar contra el país sudamericano faltan ‘algunos pasos previos que todavía no se han dado', entre ellos la acción de Washington en materia petrolera sobre Caracas.

El experto considera que el Gobierno estadounidense aún guarda bajo la manga una sanción petrolera para golpear la economía del país caribeño, pero añade que Caracas también se estaría preparando para ese posible escenario.

Si EE.UU. desaparece del mapa como comprador, China y Rusia podrían reemplazar al gigante norteamericano, para así evitar debilitar la ya maltrecha economía venezolana.

Actualmente PDVSA exporta el 40% de su petróleo a China y Rusia, como una forma de pago por los $50 mil millones en préstamos que ha recibido de estas naciones.

UNA MEDIDA DE DOBLE FILO

Aunque en teoría las sanciones a la industria petrolera de Venezuela podrían ser efectivas las mismas acarrearían daños sobre el pueblo venezolano.

Con intervención militar o sanción petrolera, el pueblo pierde. Y es que el crudo venezolano no es solo la mayor fuente de ingreso de Maduro y su círculo, también mantiene a flote a la nación caribeña y con ello a su población, a pesar de la crisis social y económica que atraviesa este país.

Desde el 2014 la economía venezolana ha evidenciado un colapso, lo que se ha traducido en falta de alimentos, medicamentos y otros suministros básicos.

En este escenario la desnutrición se ha convertido a su vez en un mal generalizado, según estima un reporte del diario The New York Times , en donde se examinaron veintiún hospitales públicos cuyas salas de emergencia están atiborradas de menores de edad con desnutrición severa.

‘Los niños están llegando con unas condiciones muy precarias de desnutrición', dijo al diario estadounidense el doctor Huníades Urbina Medina, presidente de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría.

Una estocada al petróleo venezolano, el cual representa la principal fuente de ingreso del país, dejaría al Estado sin recursos vitales para atender a la población y podría transformarse en una crisis humanitaria, sumando millones de inmigrantes más que los que hoy huyen de Venezuela.

Unos 2,3 millones de personas han huido de Venezuela en años recientes y se proyecta que para 2020 se sumen otros dos millones más.

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