América 13/05/2015 - 12:00 a.m. miércoles 13 de mayo de 2015

Una ley para incentivar la inversión foránea en Cuba

Como ellos la interpretan, la ley establece tres vehículos principales para invertir: contratos comerciales con entidades cubanas

Luis Manuel Arce
periodistas@laestrella.com.pa

La Ley 118 sobre la inversión extranjera en Cuba se ha convertido en un polo de atracción no solamente en Estados Unidos, sino también en Europa, Asia y la propia América, por los estímulos que ofrece al inversionista. Ese fue uno de los grandes temas tratados en la Cumbre Cuba Opportunity Summit, que tuvo lugar en Nasdaq MarketSite de New York, convocada por ejecutivos de Knowledge@Wharton, Wharton's Lauder Institute and Momentum Event Group.

El ministro de Comercio Exterior de Cuba, Rodrigo Malmierca, ha insistido en que la Ley 118 no es excluyente ni discriminatoria y todos los empresarios gozan en ella de las mismas prerrogativas y oportunidades sean del país o continente que sea. Simplemente no hay privilegios. En la cumbre del Nasdaq se llegó a la conclusión de que la nueva regulación cubana reduciría los impuestos sobre los beneficios al 15% y dispensaría a los inversores de su pago durante ocho años. También recorta los impuestos laborales hasta el 25%, lo cual fue muy apreciado por los ejecutivos, pues saben que se trata de un importante incentivo para invertir.

Como ellos la interpretan, la ley establece tres vehículos principales para invertir: contratos comerciales con entidades cubanas, joint ventures con socios cubanos o simplemente empresas 100% de propiedad extranjera.

Gustavo Membiela, del bufete de abogados Hunton & Williams LLP, cree muy favorable que las principales áreas de inversión sean agricultura, infraestructura, azúcar, extracción minera de níquel, reformas de construcción y desarrollo inmobiliario, lo que incluye la expansión de hoteles y resorts para apoyar el boom turístico. Están, por supuesto, las ya conocidas ofertas para la exploración y explotación petrolera en la extensa área del golfo que Cuba comparte con México y Estados Unidos.

Misiones de empresarios y autoridades del país vecino siguen llegando a Cuba interesados en una relación fluida y que avanza en el turismo como se constata con el permiso ya otorgado para establecer líneas de ferrys hacia la Isla.

Se han despejado ya todas las dudas sobre la posibilidad de expropiación de activos extranjeros y quedó claro que el Gobierno solo puede expropiar propiedades en contadas circunstancias, que no son muy distintas a las que marcan la ley en otros países, además de que los tratados multilaterales están para proteger las inversiones que se realicen, según el lugar de constitución, y Cuba ya cuenta con tratados multilaterales con 71 países, para apuntalar el nivel de confianza empresarial.

Otra ventaja que ven los inversionistas en la Ley 118 es que la legislación hace un énfasis muy particular en la Zona Económica de Desarrollo del Mariel, donde los inversores están exentos del impuesto sobre los beneficios del 12% durante una década, y todo el equipamiento y materiales utilizado para su gestión será considerados duty-free , uno de los motivos por los cuales ya en este momento la Zona ha recibido 300 solicitudes formales de emplazamiento de empresas de todo el mundo.

Un estímulo adicional es que Mariel se perfecciona de manera muy rápida y sostenida a fin de que cuando en 2016 sea inaugurada la nueva vía canalera panameña, con su tercer juego de esclusas funcionando, ese emporio ya esté en pleno apogeo y sus espigones listos para recibir los enormes barcos postpanamax que para entonces estarán cruzando la vía interoceánica.

Esa es, al parecer, otra de las grandes perspectivas que ven los empresarios estadounidenses en Cuba, y en particular en el Mariel, pues es posible fijar una conexión permanente con puertos similares de Estados Unidos en la costa Atlántica.

En la cumbre del Nasdaq los ejecutivos estimaron con bastante posibilidades de éxito que a mediano y largo plazo Cuba logre sus grandes objetivos de atraer los $2,500 millones anuales de inversión directa extranjera, lo que Philip Peters, presidente de Cuba Research Center, ve como un techo, aun cuando el ministro Malmierca insistió en un 20% de inversión extranjera para lograr un crecimiento del 5% al 7% del PIB.

Los cubanos comparten esa visión, aunque también aspiran a que, como resultado de la eliminación del bloqueo estadounidense, se abran además para el país las compuertas de los créditos del exterior, hasta ahora virtualmente vedados para la Isla, con lo cual se dinamizaría el crecimiento económico a tasas superiores a las estimadas.

ANALISTA

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