América 09/06/2019 - 10:53 a.m. domingo 9 de junio de 2019

EE.UU. amenaza a México y compromete ‘estrategia conciliadora' de AMLO

El ultimátum arancelario de Trump arroja más dudas sobre la continuidad de la política conciliadora de México ante lo que parece una inevitable confrontación directa con Estados Unidos

AMLO ha advertido que no cederá a las presiones de EE.UU., aunque dijo que enviará tropas a Guatemala para atender la crisis migratoria. / EFE
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AMLO ha advertido que no cederá a las presiones de EE.UU., aunque dijo que enviará tropas a Guatemala para atender la crisis migratoria.

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Juan Alberto Cajar B.
juan.cajar@laestrella.com.pa

El pasado 30 de mayo el presidente estadounidense, Donald Trump, volvió a colocar a México en zona de tiro de su política migratoria.

Con una nueva amenaza abierta, el sulfurado Jefe de la Casa Blanca dijo que a partir de este lunes 10 de junio impondrá aranceles sobre todas las exportaciones mexicanas si el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no ‘frena' el ‘masivo' paso de migrantes hacia los Estados Unidos. La medida empezará con el 5% e irá aumentado mensualmente hasta llegar a un 25%.

Desde la presidencia de AMLO, como popularmente es conocido el mandatario mexicano, persiste la cautela de evitar una cada vez más inminente confrontación abierta con la Administración Trump, colocando al diálogo como la principal vía para solucionar las diferencias en ambos lados del río Bravo.

Propio del desdén de la Administración Trump sobre sus pares en el exterior, y particularmente sobre los Estados latinoamericanos, la medida del magnate inmobiliario fue anunciada por Twitter al mismo tiempo que se encontraba en Washington una alta representación diplomática de México para tratar el tema, encabezada por el canciller Marcel Ebrard.

‘México está enviando una gran delegación para platicar sobre la frontera. El problema es que ellos han estado ‘hablando' durante 25 años. Queremos acción, no platicar', trinó Trump, en una movida que algunos analistas consideran pretende interpelar a su base electoral más conservadora y xenófoba de cara a los comicios presidenciales de 2020.

Mientras Trump hecha combustible a su discurso antimigrante sobre México, AMLO ha mantenido respuestas conciliadoras, dejando la puerta abierta a una posible salida judicial, en caso de que la tensiones lleguen a instancias internacionales.

‘Creo que podremos llegar a un acuerdo, porque la razón está con nosotros (…) (pero) si hiciera falta, acudiríamos a tribunales internacionales como está contemplado en el TLC (Tratado de Libre Comercio) y como está contemplado en los acuerdos internacionales del comercio', auguró el pasado sábado López Obrador.

Los reclamos de Trump buscan, entre otras cosas, imponer a su vecino del sur la condición de ‘tercer país seguro', lo que obligaría al Ejecutivo mexicano recibir a los migrantes rechazados o en espera de una audiencia por solicitud de asilo en Estados Unidos, al considerar este último a México como con un lugar ‘seguro'.

La Casa Blanca también exige que México incremente su lucha contra el crimen organizado —que hasta la fecha ha cobrado al menos unos 170,000 muertos en ese país—, dejando por fuera de la mesa el problema del consumo en los Estados Unidos, uno de los principales mercados para la narcóticos y el más grande consumidor de cocaína según datos de la ONU.

Por último, Trump pide a AMLO convertir la frontera entre México y Guatemala en una primera barrera contra los migrantes, dado los infructuosos intentos del republicano por construir su muro en la frontera sur de EE.UU. tras el freno de demócratas y de algunos republicanos en el Congreso.

Si bien hasta el momento el ultimátum ha sido rechazado por el Gobierno mexicano, este anunció ayer el envió de 6,000 tropas de la recién creada Guardia Nacional hacia la frontera guatemalteca, algo visto como un gesto que busca evitar la imposición de aranceles de EE.UU..

‘México está enviando una gran delegación para platicar sobre la frontera. El problema es que ellos han estado ‘hablando' durante 25 años. Queremos acción, no platicar',

DONALD TRUMP

PRESIDENTE DE EE.UU.

Sin que aún haya claridad sobre por cuánto tiempo podrá el Gobierno mexicano sostener una posición conciliadora ante la agresiva política estadounidense, las consecuencias de la batería arancelaria ya tiene efectos en los principales indicadores bursátiles en los dos países, registrándose la caída del peso y la bolsa mexicana.

Igualmente, en vilo se encuentra el T-MEC (Tratado de México, Estados Unidos y Canadá), el acuerdo que aspira remplazar el antiguo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), levantando temores no solo entre sectores empresariales mexicanos sino también estadounidenses.

Aunque México sale como el peor librado de la crisis al mantener un déficit comercial en relación con Estados Unidos, los golpes sobre la mesa de Trump tendrían efectos en el aumento de los precios para los consumidores estadounidense.

Incluso solo aplicando el 5% de los aranceles, EE.UU. podría perder al menos unos 400 mil empleos de acuerdo con un informe de la consultora económica The Perryman Group, siendo el estado de Texas el más afectado —producto de las estrechas relaciones con México— proyectando pérdida de 170,000 empleos.

La preocupación sobre las secuelas tiene alarmados a estados como California, Illinois y Ohio, donde la industria automotriz podría verse perjudicada. Incluso senadores republicanos, como el jefe de la mayoría del partido Mitch McConnell o los congresistas Ted Cruz rechazan la idea.

Del lado mexicano, las miradas no solamente están sobre las consecuencias económicas sino también en el plano político.

Luego de una retahíla de desatinos de Trump en política exterior: las fallidas conversaciones con Corea del Norte, el desastre en Medio Oriente cediendo espacio ante Rusia o el estrepitoso fracaso en el intento de derrocar al presidente venezolano, Nicolás Maduro; en ese contexto, una victoria sobre México en el tema migratorio —ya probado antes por el republicano como su mejor baza electoral— deja a López Obrador en medio de un ‘botín político' ideal en la carrera presidencial del magnate neoyorquino.

Aún peor, de aceptar sin cortapisas las exigencias de la Casa Blanca, López Obrador socavaría así su propio capital político de ‘defensa de la soberanía' y la vuelta al espíritu nacionalista de los gobiernos de Lázaro Cárdenas.

En tal sentido, reflexiona Jorge Castañeda, exsecretario de Relaciones Exteriores de México: ‘la política de López Obrador de evitar confrontaciones con Trump a toda costa ha fracasado. Tiene pocas alternativas pero son preferibles a someterse de manera continua al gobierno de Washington, que ni siquiera aceptará un ‘sí' como respuesta'.


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