América 10/04/2018 - 12:00 a.m. martes 10 de abril de 2018

La corrupción, eje central en Cumbre de las Américas

En la actualidad, el panorama institucional en Perú es desolador

Martín Vizcarra es el nuevo presidente de Perú luego de que Pedro Pablo Kuczynski renunciara al cargo. / Luis Camacho | EFE
Luis Camacho | EFE

Martín Vizcarra es el nuevo presidente de Perú luego de que Pedro Pablo Kuczynski renunciara al cargo.

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La VIII Cumbre de las Américas, cuyo tema central será la ‘Gobernabilidad democrática frente a la corrupción', tendrá en Perú, su anfitrión, un ejemplo paradigmático de la devastación política, social y económica que esas prácticas causan en la región.

Muy pocos hubieran imaginado el 11 de abril de 2015, cuando Lima fue elegida como sede de la mayor reunión de líderes continentales, que el país llegaría a la cita en pugna por salir de una profunda crisis de gobierno y con toda la clase política en entredicho, fruto de las masivas prácticas de soborno y corrupción que se revelaron con el estallido del escándalo de Lava Jato.

En la actualidad, el panorama institucional en Perú es desolador.

Un expresidente está en prisión preventiva a la espera de juicio (Ollanta Humala, 2011-2016), otro en busca y captura y huido a los Estados Unidos (Alejandro Toledo, 2001-2006) y un tercero bajo investigación judicial (Alan García, 1985-1990 y 2006-2011).

Pedro Pablo Kuczynski, elegido en 2016 y quien hizo de la Cumbre de las Américas, de la que se presumía anfitrión, un evento centrado en la lucha contra la corrupción, fue forzado a dimitir en marzo pasado tanto por sus vínculos poco claros con la constructora Odebrecht como por sus oscuras maniobras para evitar ser destituido por el Congreso, reporta la agencia Efe .

Mientras, el Congreso está envuelto en investigaciones fiscales y parlamentarias, denuncias, acusaciones y cruces en torno a la corrupción que afectan tanto al oficialismo como a la oposición liderada por Fuerza Popular, el partido encabezado por Keiko Fujimori y al que Marcelo Odebrecht ya confesó haber financiado irregularmente.

En la población y entre los críticos y analistas, el hastío es latente y parece haber llegado a un punto de quiebre sobre la percepción de la corrupción practicada por las elites políticas peruanas desde tiempos coloniales.

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