Cine 06/04/2018 - 12:00 a.m. viernes 6 de abril de 2018

El artista del ‘box'

Un documental rescata la figura del colonense, mejor conocido por ser el primer campeón mundial de boxeo que tuvo Iberoamérica, explorando su faceta artística y sus roces con la intelectualidad parisina

Carlos Aguilar y su equipo viajaron a París para seguir las huellas del campeón panameño. / Cedida
Cedida

Carlos Aguilar y su equipo viajaron a París para seguir las huellas del campeón panameño.

Anterior Siguiente

Errol Caballero
errol.caballero@laestrella.com.pa

‘Panamá' Al Brown, el primer campeón de boxeo que tuvo Iberoamérica, dejó su marca también en París. No solo por sus apariciones en los cabarets de la capital francesa y por su romance con Jean Cocteau, sino por su estilo boxístico, por su juego de piernas y de cintura.

Su impacto perduraría. Así lo constató Ismael Laguna, aproximadamente treinta años más tarde. Cuando el segundo campeón mundial en la historia del boxeo panameño se subió a un ring en París, las comparaciones con Alfonso Teófilo Brown fueron inevitables. Ambos bailaban y pegaban sobre el cuadrilátero .

El legado de Brown sobreviviría no solo en Francia, país donde vivió hasta la caída de París a manos de los ejércitos del Tercer Reich, sino también en Panamá. Como prueba de eso están los boxeadores que vinieron después, tal es el caso de Laguna y otros que lo sucedieron en una escuela que estaba basada en una máxima muy simple: tratar de recibir la menor cantidad de golpes y pegar lo más que se pueda.

Sus huellas también están en la arena deportiva que lleva su nombre, ubicada entre las calles 6 y 8 de su natal Colón, y un documental que se estrenará hoy en el marco del Festival Internacional de Cine de Panamá (IFP).

FICHA BIOGRÁFICA

Su primera pelea tuvo lugar el 19 de marzo de 1922, cuando venció a José Moreno a los puntos en 6 asaltos en Colón.

Nombre completo: Alfonso Teófilo Brown

Nacimiento: 5 de julio de 1902

Ocupación: Boxeador

Peso: 108 libras

Resumen de su carrera: Brown hizo historia, el 18 de junio de 1929, cuando venció a Gregorio Vidal, se convirtió en el primer campeón profesional hispano de la historia.

Con una duración de una hora y dos minutos, ‘Panamá Al Brown: cuando el puño se abre' busca que los panameños se reencuentren con una de sus máximas leyendas deportivas. ‘Más allá de su valor artístico, creo que el documental es un intento por rescatar un acervo audiovisual de un héroe panameño olvidado', indicó Carlos Aguilar, cineasta que se formó en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños de Cuba.

Fue en esta institución donde el director comenzó a conocer la leyenda de ‘Panamá' Al Brown a través de los recortes de periódicos que su madre le enviaba desde el Istmo.

Al retornar a su hogar, Aguilar se olvidó de la figura del boxeador y su trágico destino. Así fue hasta finales de los noventa, cuando leyó la biografía escrita por el periodista español Eduardo Arroyo. Fue entonces cuando decidió asociarse con el director cubano Manuel Rodríguez y con Enrique Verumen, originario de Los Ángeles, con el objetivo de escribir un guion para un largometraje basado en la vida del pugilista.

Sin embargo, el reto de recrear la vida del boxeador probó ser demasiado, dado que a los 18 años Brown dejó Colón para entregarse a una existencia trashumante. Los problemas presupuestarios pusieron freno a las ambiciones de Aguilar.

Posteriormente, en el 2012, Delfina Vidal se une al proyecto y comienza a trabajar en un guion para un documental. Para entonces, Aguilar y su equipo no solo habían recopilado información, sino también un acervo fotográfico importante que enriquecieron con fotografías que les cedió Arroyo y el empresario Juan Carlos Tapia de sus archivos.

Ya en 2009, Aguilar había creado la productora audiovisual Sinapsis, con el objetivo de producir y rodar el documental. El año pasado recibieron uno de los apoyos económicos que anualmente dispensa el Fondo Cine del Ministerio de Comercio e Industrias en fomento de la producción fílmica local.

DE PESO PLUMA A LEYENDA

Antes de irse de Panamá, Brown era un boxeador poco conocido, si bien había ganado algunas peleas en las divisiones más bajas. Retornó a los 24 y 25 años y los colonenses se agolparon en la bahía Limón para recibir el barco que lo regresaba a casa. Querían saludar al campeón, el primero de una casta de luchadores panameños destinados a brillar en el extranjero.

Pero sus logros deportivos se han visto eclipsados por algunos aspectos de su vida personal, como su homosexualidad y su proclividad hacia los estupefacientes. ‘Todo el mundo se circunscribe al lado boxístico, y poco conocen de su vida... Muchas veces la gente quiere entrar en la vida personal, de cuáles eran sus preferencias sexuales, de cómo vivía su vida... En parte, es por esto que se ha tratado de ocultar la historia de esta figura', expone Aguilar.

En busca de una sociedad más liberal en la cual entregarse a los placeres de una vida disoluta sin miedo a ser rechazado, Brown opta por mudarse a Francia.

París nutre sus inquietudes artísticas. Además de pintar, tocaba entre cinco y seis instrumentos. En los cabarets hacía gala de su condición atlética y de su voz para el canto.

En este ámbito nocturno conoce al célebre escritor francés Jean Cocteau, con quien entabla una relación. ‘Mucha gente piensa que Cocteau fue el que hizo que ‘Panamá' Al Brown alcanzara la fama. Él mismo lo vendió así en sus libros... Después de que Al Brown pierde el campeonato, lo primero que hace Cocteau es convencerlo de que vuelva al boxeo', relata Aguilar.

En busca de una segunda oportunidad, el pugilista de 108 libras y un metro 80 de altura se retira a una granja propiedad de Cocteau, ubicada en las afueras de París. Ahí llega acatando la súplica de Cocteau, que le solicita que se aleja de las drogas y el alcohol y retome sus entrenamientos.

A pesar de que Brown adquirió varias propiedades en Francia, murió en la pobreza, víctima de sus mánager y de su propia tendencia hacia el despilfarro.

La sífilis termina de acabar con una salud deteriorada por las frías temperaturas de Nueva York. Fallece a los 49 años en Long Island. Posteriormente, su restos fueron trasladados al cementerio Amador, donde reposan en la actualidad.

‘Independientemente de las situaciones difíciles en las que se haya visto envuelto, fue un ser humano que salió de su país para irse a Estados Unidos y Europa, donde, contra todo pronóstico, logra triunfar y no solo en el boxeo, sino que consigue destacarse en otras manifestaciones y rodearse de la intelectualidad de la época, como Hemingway, Fitzgerald, Faulkner, Dalí, Picasso, etc... Él representa la imagen de que cuando los panameños nos proponemos algo lo alcanzamos. Representa la imagen de lo que debemos y podemos. De alguna manera el rescate de esta figura va a contribuir a elevar la autoestima de todos nosotros, que está bastante golpeada y maltratada desde hace un tiempo para acá', apunta el cineasta.

comments powered by Disqus