Cultura 23/11/2014 - 12:00 a.m. domingo 23 de noviembre de 2014

Lo que aún nos une a España

De cara a la celebración de la independencia del Istmo, Jesús Fernández señala la industria, el comercio y el intercambio laboral

 / Ed Grimaldo | La Estrella de Panamá
Ed Grimaldo | La Estrella de Panamá

Errol E. Caballero
periodistas@laestrella.com.pa

Durante más de cuatro años, Jesús Silva Fernández ha fungido como embajador de España en Panamá, tiempo durante el cual ha presenciado la llegada masiva de empresas españolas del sector de la construcción y de la ingeniería. Este éxodo ha sido propiciado por el decrecimiento de su mercado interno, lo que ha llevado a las firmas españolas a buscar nuevos mercados. ‘He tenido oportunidad de ver en acción en el exterior a las empresas de la construcción y de la ingeniería española, que hoy en día son compañías punteras en este campo’, dictaminó el diplomático.

Fernández cumple con el año sus últimos días como embajador de España en Panamá. Pronto abandonará la embajada y ocupará su nuevo cargo como presidente de Ineco, una sociedad de ingeniería subordinada al Ministerio de Fomento español. ‘Desde hace 50 años los gobiernos cuentan con un cuerpo de ingenieros especializados, que son responsables de asumir la planificación y el diseño de los grandes proyectos de infraestructura del país’, precisó el embajador.

Fernández explica que, aunque Ineco es una corporación pública, recientemente ha empezado a adquirir dimensión internacional, ‘ya que muchos gobiernos han solicitado colaboración, entre ellos el Estado panameño, para llevar adelante proyectos similares a los que se hacen en planificación general de infraestructuras’.

El diplomático asegura que durante su visita a España, luego de su toma de posesión, el presidente Juan Carlos Varela le expresó a su homólogo español la necesidad de realizar ‘un ejercicio de planificación a mediano y largo plazo, y que estuviera abierto a las correcciones y matices’ de los gobiernos sucesivos. Fernández comentó que una de las posibilidades es la confección de una ‘Plan Nacional de Infraestructuras que contemple la construcción de carreteras, un enlace ferroviario, así como brindar una solución nacional al problema de los residuos sólidos’.

Uno de los resultados de este intercambio entre los dos países es el establecimiento a futuro de una oficina regional de Ineco en el Istmo ‘para brindar asistencia técnica, no solo al gobierno panameño, sino también a los países del norte y del sur del continente’, precisó.

PROBLEMÁTICA COMPLEJA

Tan solo en el 2014, las empresas españolas de ingeniería y construcción han obtenido 40 mil millones de dólares en contratos y licitaciones, en algunos de los mercados más exigentes del mundo, como lo son Estados Unidos, Australia, Canadá y Europa, añadió.

Algunos de estos proyectos han aportado soluciones relacionadas con el transporte urbano, un tema en el que ‘España tiene mucha experiencia’, aseguró el diplomático.

Jesús Fernández comenta que una compañía ibérica ‘que puede demostrar que ha solucionado el problema del transporte público, ya ha sostenido conversaciones con el gobierno panameño’. Aún así, reconoce en Panmá, la movilidad es un problema muy complejo.

‘En Panamá tendrán que co menzar a implementar medidas como las que se están tomando en muchos países de Europa. Es necesario convencer al ciudadano de que no use su coche, pero para eso tiene que existir un transporte público de calidad’, precisó.

¿BAR O CAFÉ?

Uno de los proyectos que Fernández considera entre los más importantes de su gestión en la embajada de España es del Centro Cultural ‘Casa de soldado’; un inmueble histórico ubicado en la Plaza de Francia, reacondicionado para servir como un espacio de exhibición para las manifestaciones culturales españolas.

Sin embargo, ha sido precisamente esta iniciativa la que ha generado más controversia en la sociedad panameña. Las críticas se han suscitado porque en las instalaciones de la ‘Casa del Soldado’ opera un local de venta de comida española y bebidas alcohólicas que, según Fernández, se emplea para recepciones y cocteles relacionadas con actividades culturales. Asegura que todas las ganancias generadas por las ventas son destinadas al funcionamiento del centro cultural. ‘En el Museo Metropolitano de Nueva York, en el Museo del Prado o el Museo Pompidou la gente tiene la oportunidad de ir a apreciar un acto cultural y después tomarse un café, un vino o un plato de jamón. Para nosotros eso es lo que es un bar o una cafetería’, indicó.

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