Cultura 06/05/2018 - 12:01 a.m. domingo 6 de mayo de 2018

De visita en Tokio

Seis días no serán suficientes para conocer la capital japonesa, sin embargo, hay maneras de ingeniárselas y echar una miradita aquí y allá

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Rolando Rodríguez De León
periodistas@laestrella.com.pa

Gracias al programa JUNTOS!! visitamos Japón durante diez días, seis de ellos, Aproximadamente, estuvimos en Tokyo y a pesar de lo estricto del itinerario lo conocí de forma intensiva. Ofrecemos a los lectores estas ‘memorias de viaje'.

La actualización del horario antes de partir mostró que el día estaba completamente ocupado y el hotel no era céntrico. Así que sería inútil buscar cosas que hacer, lugares que ver y comidas que probar al momento de conocer las prefecturas. Tuvimos la facilidad de una parada de metro –Shinagawa Seaside– muy cerca. Como llegaba el lunes a las siete de la mañana y no habían visitas programadas, pensé ir a los Museos de Fujiko F. Fujio, Ghibli y Akihabara, pero otras delegaciones que llegaban en el mismo vuelo descubrieron que sí había planes aunque no estaban establecidas en el itinerario.

Salimos del aeropuerto hacia el templo budista de Senso-ji del año 645, el más antiguo de Tokyo y dedicado a la Diosa de la misericordia, Kwanon. Al templo se accede por la Kaminarimon –puerta del trueno– y se recorren unos doscientos metros o más por la Nakamise, una calle con comercios a ambos lados donde se pueden adquirir desde recuerdos hasta comida. Comí un dorayaki –empanada de frijol dulce con masa de panqueques– recién hecho y la diferencia con los empacados es notable. Finalmente accedimos a la puerta Hozomon, desde la que se aprecia el templo. El lugar es majestuoso, hay una pagoda de cinco pisos, el altar sintoísta de Asakusa y el templo Dempoin. El lugar es un hervidero de turistas nacionales y extranjeros.

Cerca de dicho templo hicimos el primer almuerzo en Japón, el centenario Sansada restaurante especializado en tempura. Luego tomamos el autobús con dirección al Hamarikyu Onshi Teien, un imponente parque de doscientos cincuenta mil metros cuadrados rodeado por un foso marino y en su interior el lago Shioiri que cambia de acuerdo con las mareas. El paisajismo está diseñado para que entre ciruelos, cerezos y peonías, esté florido todo el año. Había un hermoso pino centenario cuyas ramas tomaban formas extrañas, porque ellos no cortan las ramas rebeldes, sino que las acuñan para que sigan creciendo.

Después de un breve descanso en el hotel cenamos en el Restaurante Georgetown del Washington Hotel en la bahía de Tokyo, un bufette cuyo Sakura mochi –pastel de arroz rosado con centro de frijol dulce– fue una excelente forma de cerrar del día.

El siguiente día tuvimos una jornada de charlas y conferencias en el Ministerio de Asuntos Exteriores (MOFA). Debido a su extensión, el almuerzo fue un bento –porción individual de comida– dentro del mismo recinto.

El tercer día en la mañana visitamos el Centro Espacial de Tsukuba de la Agencia Japonesa de Exploración Espacial (JAXA) a casi ochenta kilómetros del hotel. Fue un paseo interesante, nos explicaron el funcionamiento y planes futuros de la Agencia, visitamos la sala de exhibiciones Space Dome y, como cortesía, nos permitieron entrar a la sala de controles, en la que es prohibido hacer fotografías o videos.

En camino hacia el MOFA tuvimos nuestro segundo almuerzo de bento en el bus, ya que a partir de las 2:30 comenzarían las conferencias y no tendríamos tiempo de volver al hotel. En la noche fuimos agasajados con una recepción organizada por el Director General de Asuntos de América Latina y el Caribe, Su Excelencia Takahiro Nakamae, en el hotel Metropolitan Edmont Tokyo que está justo al lado de la Editorial Akita Shoten, la que nos ha dejado obras como Black Jack (Osamu Tezuka), Nave Espacial Yamato (Leiji Matsumoto), Mo-bile Suit Gundam (Yoshiyuki Tomino) y Densha Otoko (Wataru Watanabe), entre otras. Desgraciadamente estaba cerrada, así que tuve que conformarme con ver el local desde las vidrieras, su puesto promocional de manga en la esquina de la calle y regresar justo antes de que comenzara la recepción.

El día cuatro escuchamos una conferencia en la Organización de Comercio Exterior de Japón (JETRO) una ONG dedicada a ayudar al logro de negocios con otros países. En la tarde visitamos el Yasukuni Jinja –Santuario Imperial de Yasukuni– un templo sintoísta que conmemora a los japoneses caídos en batalla. Es un lugar hermoso que presenta una ceremonia sintoísta, pero no permiten hacer fotografías. Desgraciadamente la controversia reinante entorno a este templo empaña el aura mística que se percibe en sus alrededores.

La siguiente visita fue al Miraikan –Museo Nacional de Ciencias Emergentes e Innovaciones–, un lugar que es la delicia de niños, lo más destacado fue ver a ASIMO correr.

En la tarde en Odaiba fuimos a Mega Web Toyota City, una exhibición de autos dentro del Venus Fort, un centro comercial cuyo diseño interior es impresionante. Como me interesaba más la estatua del GUNDAM –El robot del manga y anime– tan pronto nos dejaron en el lugar, me escapé unos ochocientos metros para verla. Valió la pena.

El último día visitamos la Japan Exchange Group, la Casa de Valores y Acciones de Tokio y Osaka. Sus avances tecnológicos han logrado que las imágenes de gente gritando, intercambiando acciones y corriendo a los teléfonos hayan desaparecido, y se vea solo a personas sentadas frente a pantallas de computadoras. De ahí fuimos a Akihabara, el centro neurálgico del ‘frikismo'.

El Mandarake Complex, un edificio de siete pisos de anime, manga y mercancías, que me interesaba estaba cerrado, como muchas de las tiendas. En compensación pude ir a Animate, que no es tan famoso. En el tiempo que me quedaba fui al At home cafe y viví la singular experiencia de un Maid Cafe Japonés.

Finalizamos en el MOFA con la presentación de intenciones y probables acciones para divulgar las experiencia y conocimientos adquiridos en Japón.

El autor es Doctor en Comunicación Audiovisual y Publicidad, por la Universidad Complutense de Madrid.

‘Los avances tecnológicos de la Bolsa de Tokio y Osaka han logrado que las imágenes de gente gritando, intercambiando acciones y corriendo a los teléfonos hayan desaparecido'
 
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