Cultura 13/11/2016 - 12:00 a.m. domingo 13 de noviembre de 2016

El último trovador del Caribe istmeño

La historia más reciente del calypso panameño se continúa escribiendo. Con una voz de 83 años, el cantante Ringing Bell pregona los detalles

  / Ed Grimaldo | La Estrella de Panamá
Ed Grimaldo | La Estrella de Panamá

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Daniel M. Alarco
dmolina@laestrella.com.pa

Alberto Barrow, un activista de la etnia negra en el Istmo, describiría en 2010 a Colón como la provincia de tesitura más Caribe del país. Y, si el calypso viene de esta región, había que manejar los 75 kilómetros para encontrarnos cara a cara con uno de sus últimos representantes colonenses: Ringing Bell.

Un sol rampante arreciaba contra un puñado de edificios de otros siglo, convertidos en barracas. Los niños pasean en uniforme de escuela, cada esquina se perfila convulsa por la gente reunida, las tiendas, los chinos, los ambulantes, dista el silencio. El aire de la otra orilla del Canal de Panamá, está acentuado por un inherente espíritu comercial.

De un parque emerge Ringing Bell. Se ha levantado de entre un grupo de ancianos con su periódico bajo el brazo para avisarnos que hemos llegado al restaurante de comida rápida donde nos ha citado para la entrevista.

‘El carnaval en Colón era una cosa muy bonito(sic), antes venían de Panamá a ver comparsas aquí. Habían como cinco comparsas que cantaban calypso', recuerda.

A simple vista, es un señor de edad avanzada, retirado hace 20 años de la zona franca, vestido ahora como un adolescente a zapatillas, polo rosa y jeans. Y su mirada, profunda, tiene 83 años viendo el brillo de Colón apagarse.

Su primer recuerdo con el calypso son los carnavales. Habían grupos de comparsas en Calle 4, Calle 9, Calle 14, incluso en la zona ocupada en ese momento por los norteamericanos, cuando rondaba la mitad de la década de los 50. Ahí aparecerían nombres de calypsonians de alto calibre como Boom, Papa Houdini y el propio Lord Cobra, los monarcas de este género tropical, hoy todos finados.

El calypso era la banda sonora de la vida de Manuel. Un día, en una presentación, Boom lo señaló y le gritó: ‘¡Ahí está Ringing Bell! ¿Por qué no vienes cantar!'. Y lo bautizó como calypsonian.

EL GÉNESIS DEL CALYPSO

Los calypsonians panameños crecieron en un ambiente de mucha competencia. Entre los años 50 y 70 había muchos calypsonians. Y mucho trabajo, según narra el investigador costarricense Ramón Morales, en una entrevista escrita con La Estrella de Panamá .

‘Incluso los ‘ticos' se iban a Panamá, por eso tuvieron que aprender a ‘chorrear lírica', quiero decir, a cantar de lo que estaba ocurriendo, con mucha astucia y un poco de humor', comenta.

Si uno escucha con atención, las letras de calypso panameño no son cortas —continúa el antropólogo de profesión— porque son historias, cuentos callejeros. ‘El cantante requiere muchos versos para contar toda la historia. Y eso lo tiene Ringing Bell', esclarece.

La historia la hemos oído varias veces: el calypso es un ritmo que llegó a Panamá de manos y voces de los trabajadores antillanos que llegaron a construir el Canal.

Leslie George, un etnomusicólogo e intérprete de calypso que reside en Ciudad de Panamá, dijo en entrevista con este diario que el calypso tiene su origen en las canciones de cuna, esas melodías de voz se fueron reemplazando con pregones de lo que sucedía en la cotidianidad.

Pero el calypso panameño se destaca por poseer una gran cantidad de lírica para ‘echar el cuento'. Un rasgo que comparte con el calypso de Trinidad y Tobago —de donde es originario—, aunque de este lado del Caribe las letras en español tiene mucha más presencia.

En el restaurante de comida rápida, Ringing Bell me pregunta si soy periodista. ‘El calypsonian es como un reportero, canta las cosas que están pasando', añade, con la agudeza de un veterano en este tipo de música.

EL ÚLTIMO CALYPSONIAN

El calypso se oye como un ritmo caribeño, con tumba'o, pero esconde cierta nostalgia. Quizás porque desde sus inicios en Trinidad y Tobago fue una expresión de denuncia, en la que el cantante pregona críticas sociales con un ukelele, un banjo y tambores repicando en el fondo.

— Aguas negras en el callejón, / los pelai'tos llenos de infección. / Cuando vas al hospital, / el servicio es igual, / la doctora te da 20 recetas / para ir a la botica. / Pero, ¿cómo tú vas a la botica / si en tu bolsillo no hay plata?... / Panamá no era así —, canta Ringing Bell en medio de la conversación.

— Panamá tiene que progresar — , respondemos en coro el fotógrafo y yo. Es un hit que compuso el calypsonian a finales de los 90, y que cristaliza aquel espíritu del calypso: un pregón de crítica social con un coro pegajoso.

‘Ahora estoy cantando con el Grupo Amistad, dirigido por Leslie George', comenta Ringing Bell, quien tuvo una presentación con este grupo el mes pasado en la capital, solo una semana antes que falleciera un compañero de su anterior banda: Samuel Archer, de la Caribbean Sweet Band.

Ramón Morales, quien aparte de investigar el calypso lo interpreta musicalmente, comenta que Ringing Bell es una inspiración para él. Lo vio por primera vez en un documental de Gerardo Maloney titulado Calipso (1991), que es, de hecho, el primer documental sobre el género en el país.

Al poco tiempo, Ringing Bell fue a cantar con Leslie George al festival internacional de calypso que hacen en Cahuita, Costa Rica, y Morales lo conoció en persona.

El año pasado tocaron juntos en un evento en Río Abajo (Panamá), que fue filmado para el documental que prepara Morales: Calypsonians , y contará con la presencia de Leslie George y Ringing Bell con papeles protagónicos.

‘Lo que más admiro de Ringing Bell es la sinceridad con que compone sus letras, y el ímpetu que muestra con su actitud cotidiana', dice el antropólogo. ‘Como todos los calypsonians mayores, es difícil entrarles de buenas a primeras. Un tipo serio, pero en el fondo tiene un gran corazón'.

Cuando llegó al gimnasio del Colegio Episcopal San Cristóbal (Río Abajo), Morales vio a un Ringing Bell mucho mayor de lo que recordaba, más apagado, más encorvado. Siempre serio. Pero eso cambió en el momento que subió a la tarima.

‘Tocó por 4 horas sin cansarse. Se transformó en el mismo de siempre', añade el investigador. ‘Cuando se le mete a uno el calypso en el cuerpo es así. Te lo digo por experiencia propia'.

Ringing Bell es un personaje admirable porque es el único calypsonian auténtico que todavía está en vigencia en Panamá. Así lo ha descrito a este diario el antropólogo costarricense.

El investigador dice que la humildad es el rasgo que más admira en Ringing Bell, porque está mezclada con orgullo, con la determinación de quien se sabe con un objetivo claro: ‘Los calypsonians verdaderos tienen una misión social importante', advierte Morales.

¿APOCALYPSO?

‘El calypso local murió hace años como la salsa. Prefirieron el cacofónico típico, que no es mi música', apremia Pedrito Altamiranda, en una entrevista escrita con este diario.

Para el cantautor panameño, que según Leslie George hizo una traducción ‘magistral' de la canción ‘The Salesman' de Lord Cobra a ‘El buhonero', vivimos el fin del calypso; su apocalípsis.

‘Cuando el gringo entregó las tierras a Panamá, mucha gente que trabajaba en el Canal murió, otros fueron para Estados Unidos, y esa era la gente de calypso, que eran angloparlantes. Los que quedamos fuimos poquitos', explica Ringing Bell, refiriéndose a ciudad de Colón. Pero no concuerda con Altamiranda: ‘En Panamá, en cambio, el calypso está vivo, porque donde yo voy lo estoy viendo', añade enérgicamente.

Ringing Bell señala a un niño a través del vidrio del restaurante y recuerda una presentación con Lord Panama para una boda lujosa. ‘El hijo, del tamaño de ese pela'ito, le preguntó a Lord Panama si él conocía un calypso de Mighty Sparrow (una leyenda del género, nacido en Panamá y radicado en Costa Rica). Imagínate', rememora Bell. No solo los afroantillanos escuchan calypso en la capital.

‘Ringing Bell es un personaje admirable porque es el único calypsonian auténtico que todavía está en vigencia en Panamá',

RAMÓN MORALES

ANTROPÓLOGO, CO-DIRECTOR DE LA CINTA ‘CALYPSONIANS'

Nos dirigimos hacia su casa, una ‘multi' en el corazón de la ciudad de Colón frente a un cuadro de fútbol, para poder escuchar su nuevo disco. Desde finales de los noventa, Ringing Bell no ha parado de componer sus propias canciones, entre ellas, ‘Simuleo' y ‘Dame lo Mío'.

‘Me compran mucho en los conciertos', confiesa. ‘Lo primero que hago es buscar un coro y voy trabajando alrededor de eso', agrega, explicando su método de composición musical.

Al caminar hacia una panadería cercana para comprar los tradicionales pan bon y plantain tarts, el sol se alineaba perpendicularmente y un grupo de trabajadores le gritan a Ringing Bell: ‘¡Avanza Panamá!', y el calypsonian levanta el pulgar saludando de vuelta. En Colón es reconocido por salir en el anuncio ‘Mi nuevo Colón', campaña del gobierno para remozar la ciudad caribeña.

Al doblar por una de las calles le pregunto si cree que el calypso podía regresar a tener seguidores en Colón. ‘Difícil', pronuncia. ‘Aquí la gente no está para el calypso, está para el reggae, y sabes que el reggae tiene ‘un poco' de palabras sucias y mucho desorden, a la juventud le gusta eso', sentencia.

Para Leslie George sucede lo mismo. Pero se trata de un proceso general, según el etnomusicólogo. Primero el calypso derivó, en Trinidad y Tobago, en soca (abreviación de soul calypso), que tenía un beat electrónico, luego se extendió al dance-hall, del cual nació el reggae panameño, como ha explicado en otra edición a este diario el productor Pucho Bustamante.

A la par que ocurría este fenómeno, las agrupaciones musicales fueron reemplazadas en eventos por los DJs: en lugar de contratar a una banda de calypso, un DJ podía garantizar una mayor variedad de géneros musicales.

Entonces, ¿hoy quién escucha calypso? ¿A quién le canta el último trovador del Caribe istmeño? Ringing Bell se remite a la capital.

En una entrevista a otro medio local, Gerardo Maloney hacía pública su sorpresa ante la audiencia en un concierto de calypso organizado en la capital en 2014 por el director de cine Fernando Muñoz, para un documental que prepara: la mayoría era gente no afroantillana.

Aquel concierto, de cierta forma, respondía el ensayo de Luis Pulido Ritter, ‘Cosmopolitismo decimonónico, folklorismo e inmigración caribeña en Panamá', que inaugura con la pregunta: ¿por qué el calypso como música popular, urbana, pasa a ser marginal en la representación de la nación panameña, a pesar que la cultura y la presencia caribeña en Panamá no está en los márgenes de la nación?

La realidad es que el calypso ahora no solo lo escuchan los afroantillanos y parece asimilarse cada vez más entre residentes y turistas como un icono importante del sonido panameño.

Y Ringing Bell, si bien es el último calypsonian auténtico, nacido en 1930 y con canciones propias; es también una encarnación de la perfecta mezcla entre la herencia afroantillana y latinoamericana: su verdadero nombre es Manuel Augusto Barnes Rodríguez, su mamá, de herencia española y su papá, jamaicano. Dentro de algún tiempo, se habrá extinto con él ese hablar que tiene, ese ‘right?' al final de alguna frase para comprobar nuestra sintonía.

La última pregunta para Ringing Bell antes de dejar su ciudad, era si creía que Colón volvería a ser el mismo después de su renovación —esperando, intrínsecamente, que el calypso también reviva—, y respondió con su peculiar sinceridad: ‘Colón puede cambiar, pero jamás va a ser lo mismo porque la gente no es la misma y no piensan lo mismo'.

El motor del carro no encendía al querer salir de Calle Séptima. Ringing Bell observaba preocupado, docenas de personas cruzaban las calles y lanzaban miradas, otros silbaban la música de un edificio. Pero el último calypsonian de Colón nos ayudó a empujar el auto para regresar a la capital; y con su esfuerzo, superior al promedio para su edad, no desvanecía aquel aura de cantante legendario, sino más bien nos recordaba que la plenitud puede alcanzarse desde la sencillez de la humanidad.

Hacia El cine

El calypso panameño se prepara para la pantalla grande

- Una noche de calypso , dirigida por Fernando Muñoz, es una película por estrenar que cuenta la historia del calipso panameño y los afroantillanos en Panamá. Esta producción gira alrededor de un concierto del Grupo Amistad —cuyo cantante principal es Leslie George y cuenta con la participación de Ringing Bell—, llevado a cabo en Teatro Amador en 2014.

-Este documental de 90 minutos se encuentra en fase de postproducción. Según el director, en este documental participa el cantante recientemente fallecido Samuel Archer, que tiene una papel protagónico y a quien se le dedicará la película.

- Muñoz agrega que para terminar el proyecto está participando en la convocatoria de la Dirección General de Cine (DICINE) —que otorga $100 mil dólares a tres documentales ganadores— y así lograr el mejor acabado posible.

- Además, el documental es finalista del Premio Coral del Festival de La Habana (Cuba) en postproducción.

- Esto demuestra el potencial de la película, que retrata la importancia del calypso como expresión cultural; y lo vital que es documentar aquel fenómeno, que se une al abanico de géneros musicales existentes en Panamá.

- Otro proyecto fílmico que pronto verá la luz es Calypsonians , dirigido por el artista francés Damien Prouvost y el antropólogo costarricense Ramón Morales.

- Este documental pone en paralelo el deterioro de la salud del calypsonian Ringing Bell con el de los edificios a su alrededor, en la provincia de Colón. Además, le da voz a una discusión actual de los calypsonians: el proyecto del gobierno ‘Renovación de Colón' podría convertir al lugar en ‘un gran shopping mall', desplazando a la cultura afroantillana.

- A finales del mes pasado, este proyecto recibió un financiamiento de $5 mil dólares por parte del Instituto Nacional de Cultura (INAC).

- Es importante recordar que hasta el momento, el primer y único documental realizado en Panamá sobre este género musical fue Calipso (1991), dirigido por el sociólogo Gerardo Maloney.

- A esta reivindicación del calypso desde la pantalla grande, se suman dos producciones musicales. Por un lado, un disco de Leslie George y el Grupo Amistad, que está produciendo la Fundación Tocando Madera, de la mano de Yigo Sugasti y que incluirá por primera vez canciones propias del etnomusicólogo y estudioso del calypso.

- Por su parte, Billy Herron se encuentra produciendo el nuevo disco de la agrupación Los Beachers, quienes incluyen algunas canciones de calypso en su repertorio. Hoy a las 5:00 p.m. Los Beachers estarán tocando en Medellín, Colombia, en el marco del Circulart, un mercado de música que reúne a 130 agrupaciones de más de 23 países.

- Por eso no sorprendería que dentro de un año o dos, el calypso retoma en cierta medida el valor con el que brillaba en sus años mozos.

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