Cultura 14/05/2017 - 12:00 a.m. domingo 14 de mayo de 2017

Mi renuncia a esa búsqueda vacía

La escritora Lilian Guevara conversa sobre su nuevo libro de poemas, que incluye 51 textos que exploran los alternativo de la vida

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Luis Pulido Ritter
luispulidoritter@gmx.net

En esta versión de Facetas de La Estrella de Panamá entrevistamos a Lilian Guevara.

Nació en el Casco Antiguo de la ciudad de Panamá. Es investigadora social y por catorce años ha dirigido proyectos de democracia y diálogo político, movimientos sociales, género, juventud, integración regional, desarrollo sustentable, comunicación alternativa y fomento cultural. Realizó estudios de filosofía en la Universidad de Panamá.

‘TENGO EL RETO DE ABRIR MI MENTE AL CAMBIO, A NUEVOS CÓDIGOS, A LA NECESIDAD DE ADAPTARME Y SOBREVIVIR'

LIDIA GUEVARA

Ha producido teatro y editado libros en ciencias sociales. Cuentos suyos aparecen en la Antología Aquí hay dragones (Managua, 2016) y Latinoamérica en Breve (2016). Su blog, El desquite, puede leerse en lilianasecasblogspot.co. Mundos Probables es su primer libro.

‘MUNDOS PROBABLES' ES EL TÍTULO DE TU LIBRO. ¿POR QUÉ? ¿ES LA POSIBILIDAD DE ESCRIBIR DESDE LA IRONÍA, LA DISTANCIA, PALIATIVO CONTRA EL DOLOR?

Para algunos, el título del libro suena a ciencia ficción o a fantasía. Pero Mundos Probables no se refiere a un mundo muy distante del que conocemos, sino a los mundos diversos, complejos y multidimensionales que atravesamos todos los días, casi, sin notarlo.

La idea de que ‘otro mundo es posible' se trata de poder participar del movimiento global de la materia con una conciencia renovada, con ojos nuevos, rompiendo los esquemas que coartan los desarrollos de la mente y de las libertades. Es probable, factible y necesario abordar nuestra existencia de un modo universal. En Mundos probables intento acercarme a la naturaleza de las cosas y su relación con los hechos sencillos de la vida, una relación que ha sido rota a la fuerza hasta sumirnos en el pensamiento fragmentario que padecemos.

En Mundos Probables el dolor personal, la privación material o la soledad filosófica no son negados, sino expuestos con dignidad. Más que paliar el dolor, en mis micro textos he preferido humillar nuestra soberbia de ‘especie superior', cada vez que la dinámica social, la fatalidad o el diario vivir muestran su pena y su belleza en esa relación fluida con la naturaleza física, la materia histórica, la política y nuestro paso efímero en el tiempo.

HAY MUCHOS REGISTROS EN TU ESCRITURA Y NO PRETENDO QUE LO EXPLIQUES, PERO ME PARECE HABER DESCUBIERTO QUE LA FELICIDAD EN SOLO UNA ILUSIÓN EN TU TEXTO, ¿CIERTO?

Lo es. La narradora insinúa que jugamos a ser felices, pero no podemos. El por qué no está explícito en el libro, pero lo cierto es que a la narradora le duele el mundo. Aunque hable en primera persona o aunque en la mayoría de los textos no hable explícitamente de las injusticias, las dejo caer como pequeñísimas navajas aquí y allá entre algunos textos que te cortan sutilmente, a veces con ironía y con humor, que sí son paliativos de los que me valgo en la vida y en los textos. En Mundos probables estoy compartiendo mi renuncia a esa búsqueda vacía de felicidad como ausencia de conflicto y muestro mi admiración por la capacidad de cambiar, por el ingenio y la búsqueda de lucidez, armonía y tolerancia.

¿CÓMO LIDIAS CON LAS PROHIBICIONES EN GENERAL? LO PREGUNTO POR CIORAN EN LA ESCUELA DE FILOSOFÍA.

En general tengo problemas con la autoridad y con las prohibiciones, con excepción de los frascos que dicen: veneno, no tomar. Hay prohibiciones expresas, pero otras solo están implícitas. La escuela de Filosofía de la que hablo en uno de los textos, es simbólica, se refiere en general a los grandes vacíos que deja la educación cuando es organizada dogmáticamente A Cioran lo uso como un ejemplo de lo que sin estar prohibido, está proscrito de los aprendizajes oficiales porque no encaja y cuestiona todas las instituciones y certezas. Me identifico con él en cuestiones como su desprecio por la fama o por denunciar la esclavitud moral y mental que suponen la mayoría de proyectos pensados hasta ahora, sujetos a líderes e iluminados. Aspiro a la autonomía moral como rectora y soberana de la conciencia.

¿QUÉ LE PODRÍA APORTAR A TU ESCRITURA EL HECHO DE QUE VIVAS AHORA EN EL EXTRANJERO?

He trabajado varios años en el ámbito internacional con problemas sociales y políticos de la región y tengo cierta idea de la vida lejos de Panamá. Ahora tengo el reto de abrir mi mente al cambio, a nuevos códigos, a la necesidad de adaptarme y sobrevivir, así como de acercarme a los fenómenos sociales desde la mirada y la narrativa de otros pueblos. Tomo notas. Se aprende mucho hasta de la inclinación de la luz, de los sonidos, del modo de mirar, del modo de vivir de los otros pueblos y de su historia. Por ahora estoy apenas colectando observaciones, pero pienso que esto le aportará riqueza a mi pensamiento y, por lo tanto, a mi escritura.

LAS MUJERES Y, ESPECIALMENTE, TU ABUELA, ESTÁ MUY PRESENTE EN TU LIBRO. ¿QUIZÁS UN HOMENAJE A ELLAS?

En un pequeño texto dentro de Mundos Probables , titulado ‘Abolengos', está la respuesta: ‘en la plebe de la cual yo provengo, todos los apellidos son maternos'. No tuve que construir el protagonismo de las mujeres de mi mundo porque ya estaba dado por la realidad. Sin embargo, no quise presentar a las mujeres de mis textos como buenas, ni víctimas, ni heroínas. Sí lo son de algún modo, pero también tienen derecho a no serlo. Mi abuela es un personaje fascinante tanto en la realidad como en la ficción y a veces también me presta sus servicios como alter ego.

La clase y el género han sido mis detonantes clave para producir este primer libro. Más que homenajear a las mujeres, tomé la decisión de publicarlo porque pienso que las mujeres tenemos que escribir y reescribir el mundo con nuestras miradas que, bien o mal, le hacen mucha falta al relato universal. Tenemos que visibilizarnos y visibilizar la vida desde nuestra humanidad y experiencias. La escritora panameña Mireya Hernández, quien fue mi maestra de narrativa, un día me dijo: ‘Aunque te duela, Lilian, nunca dejes de escribir'. Yo jamás habría querido ver mi nombre en la tapa de un libro, pero sumarme a las mujeres que escriben, para mí también es en parte un deber. Me siento honrada y acompañada, como si ahora escribiese con la fuerza de muchas mujeres.

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