Cultura 13/08/2017 - 12:05 a.m. domingo 13 de agosto de 2017

Poco a poco estamos perdiendo el país

Estados Unidos decide adoptar a México como uno de sus estados, al quedar demostrada la incapacidad de sus gobiernos. 

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Esther M. Arjona
earjona@laestrella.com.pa

Así como en el amor, cuando nos demos cuenta que perdemos el país podría ser demasiado tarde. La figura de la pérdida es la que da forma a la historia de El American Dream , cuarta novela del mexicano Enrique Berruga Filloy, escritor y diplomático que será presentada en la XIII FIL de Panamá, el viernes 18 de agosto. Una novela agridulce, de acuerdo con el propio autor ‘porque tiene cosas muy duras, la realidad mexicana, lo que está pasando con Estados Unidos y por otro lado esta parte muy latina nuestra de chocar de puntas las cosas', dice Berruga Filloy en entrevista telefónica con La Estrella de Panamá .

Pero la dureza de la realidad viene muy matizada con lo inesperado de la ficción y de la sátira. ‘Son temas muy pesados que si no los trataba de manera sarcástica, hubieran sido un ladrillo en la cabeza. Y la gente ya tiene suficientes problemas como para ponerse a leer esta cosa... el masoquismo ya no alcanza...', dice de forma graciosa.

‘Lo que ocurre en la metáfora de la novela es que el amor lo vamos perdiendo y nos damos cuenta cuando ya es tarde. Igualmente vamos perdiendo el país y no nos vamos dando cuenta Y esta es una pérdida similar a la del amor, muy cercana a uno porque así como a uno lo define mucho de quién está enamorado, también lo define de dónde es uno, cuáles son sus raíces, su cultura, su país'.

El personaje principal de la novela no es capaz de lidiar con el hecho de que su relación amorosa ha terminado, pero esta no es la única situación que le afectará profundamente. El protagonista se ve involucrado en una serie de negociaciones que tendrán como resultado la anexión de México a Estados Unidos de América, ya que los vecinos del norte consideran esta la mejor opción dado el grado de corrupción e impunidad de la que han hecho gala los gobiernos, indistintamente de su ideología.

En la ficción, en la literatura, Berruga Filloy ha encontrado herramientas más efectivas para la comunicación. ‘Es más fácil que nos comuniquemos tú y yo pensando en El Quijote, en Los Miserables o en los Hermanos Karamazov que en una noticia, en un evento que haya ocurrido en algún lugar. Tenemos esa curiosa desviación hacia lo ficcional, es un elemento interesante en la psicología colectiva', asegura.

Por eso el diplomático de carrera se ha dedicado más a la literatura que a presentar ensayos respaldados con documentos y cifras. ‘Pienso que es muchísimo más atractivo y socialmente más eficaz hacer una novela que escribir un ensayo más', agrega.

LA RISA COMO HERRAMIENTA

La sátira es para Berruga Filloy una fórmula literaria muy atractiva porque ‘mantiene al lector no solamente interesado en la trama sino también en ver qué tipo de circunstancias ‘así medio descabelladas, ocurren', comenta. Sin embargo, la realidad nos presenta con cada vez más frecuencia, situaciones que superan con creces a las creadas por el mejor de los escritores o guionistas.

‘Esto de escribir se va poniendo más complicado porque es una etapa inédita la que estamos viviendo. La realidad nos va robando temas a los escritores, cada vez hay que hacer escenarios más extremos para que pueda funcionar la ficción', dice e ilustra con un claro ejemplo. ‘A mí me cuesta mucho trabajo todavía, ya con 6 meses de distancia, reconocer que este personaje es realmente el presidente de Estados Unidos. Vemos el desempeño de esa administración y no podemos más que decir que creíamos que este país era más serio... pero en esas estamos', asegura.

Además, con el humor ‘se hace menos amarga la píldora', reconoce el escritor. A su mente llega un recuerdo de un taxista panameño que hace unos veinte años atrás le preguntó de dónde venía y al informarle que es mexicano le dijo ‘Ah, el país que ríe sus tristezas y llora sus alegrías...', Me marcó mucho esa conversación en Panamá', reconoce.

Y es que ‘entre más desgracias, más chistes salen, es una manera de sublimar las carencias, a veces a un grado muy enfermizo', reflexiona el escritor.

LECTURA CATÁRTICA

El American Dream busca también generar una catarsis específicamente a los mexicanos ‘por la baja calidad de la clase política que tenemos, que no están a la altura de los retos, que incurre en prácticas que son inaceptables para la sociedad y la sociedad termina bajando los brazos al ver que no hay alternativa y se termina creando este escenario extremo en el que Estados Unidos termina adoptando a México'. El autor considera que ‘vamos a ver el mundo cambiado en pocos años, en cinco o 10 años, esto ya no aguanta'.

Si bien la trama se enfoca directamente en México, lo cierto es que se pueden encontrar escenarios de corrupción e impunidad a lo largo y ancho de Latinoamérica. ‘Y en algunos casos se están poniendo correctivos o da la impresión de que se están poniendo correctivos pero en otros casos simplemente al impunidad se está yendo de frente y no ha habido reacción por parte de la sociedad porque la comprobación de muchas de estas cosas es muy difícil, cada vez son más sofisticadas las formas de robar, cada día pagamos más impuestos y tenemos menos servicios, la impunidad es una afrenta, es una ofensa a todos porque finalmente todos contribuimos a que funcionen nuestros países y unos cuantos agarran y se llevan todo', comenta. Para Berruga Filloy esta realidad responde al hecho de que ‘la política no ha tenido un avance como lo ha tenido la medicina o la tecnología. Es un arte, un oficio muy retrasado, muy anticuado para lo que las sociedades actuales están demandando. Hay un desfase terrible entre la velocidad en la que van las sociedades y la velocidad en la que van las clases gobernantes'.

¿LLEGAREMOS AL EXTREMO?

¿Adoptará Estados Unidos a México? Este es un escenario que en el imaginario colectivo sobre todo de los mexicanos ha estado muy presente, de acuerdo con el autor.

‘Panamá es un hermano muy cercano en este tema por toda la historia que han tenido con Estados Unidos. Son como dos símiles casi únicos en el mundo. En el caso mexicano, no estamos hablando de oídas porque ya perdimos más de la mitad del territorio en una ocasión. Esto no es un escenario absolutamente improbable', asegura. Y no se puede obviar el hecho de que ‘Estados Unidos no ha cambiado su posición internacional, sea el gobierno que sea, en esta compulsión que tienen de intentar cambiar las cosas cuando no les gustan. Estamos en presencia de un país que sí ha sido consistente en cuanto a influir o intervenir cuando alguna cosa no le gusta, particularmente en las reglas internacionales. Siendo México su vecino, pues lógicamente la inquietud es mayor que si estuviéramos en el centro de África o en alguna parte de Asia', argumenta.

Y es que, como dice el dicho, ‘todo es según el color del cristal con que se mira', y lo que para unos es de una forma, para otros, es de otra. Así queda plasmado en el capítulo ‘La cena en Dallas', en el que los negociadores gringos plantean sus argumentos para la anexión. ‘Allí queda en evidencia, cómo cosas que aparentemente son estrictamente del dominio nacional mexicano, desde el punto de vista de Washington pueden aparecer de manera radicalmente distinta. Simplemente quise prender esa pequeña alarma', concluye.


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