Cultura 08/06/2018 - 12:00 a.m. viernes 8 de junio de 2018

El mártir de los tratados canaleros

El 14 de junio de 1978 fueron ultimados dos jóvenes idealistas. Uno de ellos murió en defensa de la causa nacionalista en el Canal. A casi cuarenta años de los hechos, ‘La Estrella de Panamá' reconstruye su historia

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Errol Caballero
errol.caballero@laestrella.com.pa

Habían transcurrido sesenta años de relaciones entre Panamá y Estados Unidos cuando estalló la indignación ante el crimen de aquella potencia extranjera en suelo panameño, acaecido el 9 de enero de 1964.

Desde entonces muchos han sido los actores populares sacrificados, mientras que han sido poco los negociadores que buscaron poner fin a la etapa ‘revisionista', con su inevitable negociación de privilegios y canonjías.

De 1964 a 1968, la oligarquía reveló su incapacidad para gobernar, para administrar un país de escasos miles de habitantes. Imperaba la corrupción. Esto allanó el camino al golpe de Estado de 1968.

Tras depurarse la Guardia Nacional de la infiltración de los partidos oligárquicos, ya no quedaron óbices para un reinicio del sistema. Frente a este escenario, ¿cómo negociar con los Estados Unidos, con aquella presencia amenazante, que sobornaba, dividía y manipulaba a través de agentes ‘nacionales', e instigaba el odio, la corrupción, las debilidades humanas, etc.? De por medio corría mucha sangre inocente, y otra más bien culpable.

Luego de tensas negociaciones entre las delegaciones de Panamá y Estados Unidos —y en medio la oposición radical de un sector de zonians, odiando a la nación que los cobijaba— se firmaron los tratados del Canal de Panamá (desmantelamiento gradual de la colonia, reversión al Estado panameño del complejo canalero y su funcionamiento) y el tratado concerniente a la neutralidad permanente, el 7 de septiembre de 1977.

Los tratados son rubricados en la sede de la OEA, en Washington. En reconocimiento a la tenacidad y paciencia de quienes lo firmaron, son bautizados como Torrijos-Carter.

La causa panameña concitó simpatía en el tercer mundo. Durante el proceso de ratificación de los tratados, todos los sectores, incluyendo la oligarquía, partidos políticos, empresas privadas y familiares, monopolios y oligopolios, transnacionales, el complejo militar industrial y la mayoría zonian y ultraconservadora, se oponen al mismo.

Panameñistas, Demócratas Cristianos, republicanos, liberales, entre otras fuerzas políticas, constituyen el Frente Nacional por el NO (Freno), en rechazo a los tratados.

A favor, estaban los revolucionarios, patriotas, idealistas, románticos radicales, soñadores, poetas, artistas y todos aquellos que deseaban hacer de la política algo serio, en la que todos pudieran participar.

CONTRADICCIÓN EN LA JUVENTUD

En aquel entonces, Demóstenes Rodríguez había sido nombrado técnico en el Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación (IRHE). Era egresado del Instituto Politécnico y miembro activo del Frente Antiimperialista Universitario (FAU), órgano juvenil del Partido del Pueblo, que defendía la aprobación de los tratados.

Por su parte, Jorge Camacho era dirigente del Frente Estudiantil Revolucionario, brazo estudiantil -tanto de secundaria como universitario- del Movimiento de Liberación Nacional, opositores de izquierda a los tratados y al gobierno cívico-militar de turno.

FICHA BIOGRÁFICA

Al momento de su fallecimiento, Rodríguez tenía 21 años. El estudiante era seguidor del Frente Antiimperialista Universitario (FAU). Algunos lo consideran como una de las víctimas de la dictadura militar, periodo que abarcó 21 años y durante el cual se registraron crímenes de lesa humanidad.

Nombre completo Demóstenes Rodríguez Álvarez

Fue la otra persona que, junto al estudiante Jorge Camacho, falleció en un tiroteo dentro de la Universidad de Panamá, que tuvo lugar el 14 de junio de 1978.

Panamá celebró, el 23 de octubre de ese año, un plebiscito nacional, que fue aprobado por la población en un 67%. Los Estados Unidos, a través de su Congreso, sometieron a voto la ratificación, entre mazo y abril de 1978. Casi no se aprueba.

El presidente James Carter organizó la visita a Panamá para los actos de entrega de las debidas ratificaciones, y la puesta en marcha del proceso descolonizador.

Era una victoria del pueblo panameño y de todos del mundo. Los enemigos del gobierno de Torrijos se sentían frustrados. Para ellos, todo era una trama de los comunistas, por lo que la culpa de su derrota no estaba en los tiempos, las tendencias de la humanidad, la realidad cambiante y en constante transformación.

La Universidad de Panamá se convirtió en el campo de batalla de las fuerzas opositoras y defensoras a la llegada de Carter, programada para el 16 de junio de 1978. Desde los medios opositores se realizan llamados a la violencia.

Grupos de politiqueros, del CONEP y APEDE alimentaron esa campaña de odio al comunismo, a grupos como la FEP o CNTP, CONAC, FTC, entre otros. Si bien el FER apoyaba el ‘NO', no eran bien aceptados por ‘comunistas'.

Estos grupos económicos decidieron enviar un mensaje a los comunistas. Con este fin contrataron mercenarios, asesinos a sueldo para matar a los dos activistas, que militaban en bandos diferentes.

LUTO POR PARTIDA DOBLE

Al amanecer del 14 de junio, desde muy temprano las fuerzas opositoras fueron provocando a los aliados del gobierno. Las armas no tardaron en relucir. La juventud del FAU realizó un llamado a defensa, que fue organizada de forma precaria, con piedras y lo que hubiera a la mano.

Los enemigos del país implementaron su plan siniestro. ¿A quién beneficiaba estas muertes? Cayó Camacho, el joven radical, con disparos por la espalda, mientras se retiraba. Y luego Demóstenes. Cuando se dirigía al lugar de los hechos desde el pasillo de la Facultad de Ciencias —iba flanqueado por dos compañeros— una figura se le acercó y le disparó a quemarropa.

Ambos eran revolucionarios. Pero Rodríguez murió en defensa de los tratados y, por ende, es el primer mártir de su ratificación, y no de la mal llamada ‘dictadura militar'.

Pero la historia la escriben los vencedores —los que nos invadieron y colocaron a los mismos de antes de 1968—. Jorge Camacho aparece en todas las versiones como víctima de la dictadura.

¿Quién recuerda al trabajador técnico Demóstenes Rodríguez? El Partido del Pueblo, para no ahondar en las divisiones promovidas por algunos sectores anticomunistas dentro del proceso cívico-militar, lo ocultó.

Por su parte, el MLN y el FER no lo ocultaron, y muchas veces recurrieron a las figuras de Rodríguez y Camacho en su oposición a la ‘dictadura'. La realidad era otra.

Hoy a 40 años de esa ratificación, y de esas muertes en defensa y en contra de los Tratados, ya nadie puede ocultar la realidad y la justicia de esa victoria popular, que costó sangre de jóvenes patriotas y que abrió el programa descolonizador el 1 de octubre de 1979, cuando todos entramos a la ex Zona del Canal.

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