Cultura 13/08/2017 - 12:03 a.m. domingo 13 de agosto de 2017

Por uno de esos ‘agujeros'

¿Qué escritura no distorsiona la realidad? ¿Cuál de ellas no es un fantasma personal de las cosas?

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Luis Pulido Ritter
luispulidoritter@gmx.net

Antonio Rodríguez Salvador, es un escritor cubano (Taguasco, 1960), que ha publicado diez libros en los géneros de poesía, cuento, novela, teatro y ensayo; algunos de ellos ganadores de premios nacionales e internacionales. Su más reciente novela, La Condición del Espejo , ha sido publicada por la editorial Guantanamera, perteneciente al reconocido Grupo editorial español Lantia Publishing SL.

¿PODRÍA DECIRSE QUE ‘LA CONDICIÓN DEL ESPEJO' ES UNA NOVELA HISTÓRICA A PARTIR DE QUE RECREA EL SECUESTRO DEL OBISPO JUAN DE LAS CABEZAS ALTAMIRANO EN 1604?

Sí, clasifica dentro de ese género. Aunque está basada en hechos reales, ocurridos hace más de 400 años en Bayamo, Cuba, buena parte del argumento es invención.

DE ESTA NOVELA DESTACA EL LENGUAJE. ES UN EJERCICIO LITERARIO EXCEPCIONAL. ¿CÓMO LO LOGRASTE?

Para mí fue motivo de gran alegría descubrir que Juan de las Cabezas Altamirano era un fraile dominico: esto me permitía elevar el nivel conceptual y por tanto lingüístico de la novela. Ahora bien, te podrás imaginar cuántos documentos y obras literarias de la época debí leer. Eso te va permeando de giros, palabras, determinada cadencia… Yo quería que el lenguaje se convirtiera en un actante más, cierta herramienta que dotara de mayor consistencia a los personajes. Naturalmente, yo no estaba escribiendo para un lector del siglo XVII, ni tampoco en la novela parece aconsejable insertar notas al pie cada cuatro o cinco renglones; de modo que me limité a crear una ilusión. O sea, el propósito era obtener una escritura asequible al lector contemporáneo y que, no obstante, pareciera propia de la época. Esto no es tan difícil cuando aprendes ciertos trucos. Por ejemplo, uno de ellos consiste en deslizar con mucho cuidado determinados arcaísmos que, sin embargo, no lo sean tanto. Hay muchos más, desde luego; tal vez un día escriba sobre esto.

ES INTRIGANTE LA FIGURA DEL POETA, SILVESTRE DE BALBOA, QUIEN ESCRIBIÓ LA PRIMERA OBRA LITERARIA CUBANA, ‘ESPEJO DE PACIENCIA', DESCUBIERTA EN 1836. EN VERDAD, ¿FUE ÉL TESTIGO DE LOS HECHOS TAN DIRECTAMENTE?

En la novela histórica el autor se obliga a la rigurosa investigación no solo para recrear una época y dotar de verosimilitud al producto literario, sino también —y quizá sea lo más importante— para descubrir espacios donde el registro histórico no llega. Es en tales ‘huecos' de la historia donde el novelista trabaja más duro. Allí fabula, rellena con la imaginación, propone un ‘pasado nuevo' en el que, sin embargo, persisten las esencias humanas… Por uno de esos ‘agujeros' logré infiltrar a Balboa. Lógico, tampoco ello fue traído por los pelos. Se sabe que Balboa escribió el motete que, en la celebración por el rescate del obispo, fue cantado en la iglesia de Bayamo. Tal factor, sumado a otros menos tangibles, me permitió situarlo a tiempo completo en el lugar de los hechos.

‘LA CONDICIÓN DEL ESPEJO' NARRA MUY BIEN LA RELACIÓN DEL PODER (INCLUSO DE LA IGLESIA) CON LA CORRUPCIÓN, DONDE EL DINERO AL FINAL TERMINA IMPONIENDO SU LÓGICA. PERO, ¿CUÁL ES EL PAPEL DE LA LITERATURA AQUÍ? ¿UN ESPEJO QUE INCLUSO DISTORSIONA LA REALIDAD?

Como enlazas dos preguntas para una sola respuesta, entresaco cuatro palabras claves: literatura, espejo, distorsión y realidad. Estas me remiten al concepto de literatura sugerido por Stendhal, ‘el espejo que se pasea por una gran avenida'; pero, ¿acaso la literatura no pudiera ser igualmente definida con el espejo de Carroll, a través del cual Alicia accede a una ‘realidad' diferente? Esas cuatro palabras también me hacen recordar un poema de Borges. En él intenta describir un tigre, pero una vez que lo hace, se da cuenta de que el tigre no es el tigre, sino un objeto verbal, una construcción, un edificio de palabras; entonces habla del otro tigre, que en definitiva termina siendo un tigre de símbolos y sombras como el primero. De modo que aquí me parece oportuno preguntar: ¿Qué escritura no distorsiona la realidad? ¿Cuál de ellas no es un fantasma personal de las cosas?

Fíjate, hasta la propia expresión ‘novela histórica' formula una gran paradoja; configura un oxímoron. Si nos remitimos al DRAE, llamamos histórico al hecho cierto, verificado, digno de aparecer en la historia; mientras que las acciones de la novela básicamente transitan por los caminos del mito. Parecerá un sinsentido, pero al reunir en una expresión dos palabras de opuestos significados, no se distorsiona la lógica, sino que se accede a otra de leyes muy diferentes. En fin, tal vez el papel de la novela tan solo sea proponerle al lector una mentira que, sin ocultar la condición simuladora, paradójicamente pretenda ser tomada por verdad.

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