Cultura 08/01/2017 - 12:00 a.m. domingo 8 de enero de 2017

La épica de la soberanía

El incidente de la Tajada de Sandía de 1856 es el primer antecedente del 9 de enero de 1964

Ricardo Ríos Torres
periodistas@laestrella.com.pa

La república en 1903, surge como un protectorado del águila imperial. Los Estados Unidos imponen el PANAMÁ CEDE con el enclave colonial en el corazón geográfico del istmo panameño.

La épica de la soberanía se inicia con la oposición al Tratado Kellog-Alfaro (1926), al Convenio Filós –Hines (1947) y al Tratado Remón-Eisenhower (1955).

La siembra de banderas del 2 de mayo de 1958 y la Marcha Patriótica del 3 de noviembre de 1959 expresan la determinación de la juventud de vencer la agresión psicológica contra nuestro país. Los estudiantes no respetan ni temen la política del garrote y rechazan la presencia estadounidense en la Gran Zanja. Panamá reclama la plena jurisdicción en el territorio nacional sin enclave colonial ni zonians con su racismo. Queremos el Canal.

La épica de la soberanía cambia el rumbo de las negociaciones canaleras, de la revisión pasamos a la abrogación del Tratado Hay-Bunau Varilla. La saga por la bandera lleva al presidente Roberto F. Chiari a firmar el Acuerdo Chiari-Kennedy de 1963, el cual establece que a partir del 1 de enero de 1964, se izará la insignia nacional en los sitios públicos del área canalera. El incumplimiento de lo pactado y la rebelión de los zonians es el detonante de los trágicos sucesos de enero de 1964.

El Nido de Águilas es un caldero de protestas. El 9 de enero, los graduandos deciden marchar pacíficamente y en silencio a la Escuela de Balboa, epicentro de los colonialistas que se niegan a cumplir el mandato de su gobierno.

Los 200 institutores, con una decena de profesores, llegan a los predios del edificio de la Administración del Canal, son detenidos por la policía norteamericana. Tras lograr un acuerdo, marchan 6 valerosos estudiantes a izar nuestra bandera y cantar el himno nacional, como acto de reafirmación de la soberanía panameña en la zona canalera.

Los zonians y su policía los agreden, en el forcejeo rompen la enseña patria, se dispara la indignación popular ante la violencia generada por ellos. Los enfrentamientos se dan en la Avenida 4 de julio, hoy Avenida de los Mártires. La soldadesca yankee asesina a 21 panameños y más de 600 son heridos, tanto en Panamá como en Colón.

El repudio es unánime en todo el país, en Coclé, el Comité de Defensa de la Soberanía, formado esa misma noche en Cabildo Abierto en Penonomé decide tomarse la Base Militar de Río Hato el 11 de enero. Panamá rompe relaciones con los Estados Unidos.

En la elite dominante, cincuenta y tres años después del 9 enero de 1964, permanece la mentalidad de protectorado. La barbarie oficial con Martinelli (2004) borra los murales que la juventud pinta en la Avenida de los Mártires, bautizada con sangre, dolor y lágrimas.

La política de desnacionalización de Lucy Molinar en el Meduca elimina la Cátedra de Relaciones de Panamá con los Estados Unidos, además atenta contra las letras y la cultura que enriquecen el sentido de pertenencia, identidad y memoria histórica de la Patria Sagrada. Lucy criminaliza a los institutores en el afán de deslucir el cincuentenario de la Gesta de 1964.

El Movimiento por la Identidad y Memoria Histórica con la Caravana por la Soberanía derrota las pretensiones de Martinelli y lo obligamos a conmemorar con dignidad y honor la gesta patriótica del 9 de Enero.

El mejor homenaje a los mártires de enero y héroes de la Patria es conquistar la soberanía popular para que nunca más se repitan hechos tan bochornosos. Y unir a la ciudadanía para eliminar a La Estrella de Panamá y El Siglo de la Lista Clinton.

Mi reconocimiento a las institutoras que marcharon con decoro a la Escuela de Balboa la tarde gloriosa del 9 de enero: Xenia Ávila, Xiomara Salazar, Bélgica Macías, Noris Batista, Yadira Arofulo, María Burgos, Xiomara Jiménez, Sandra Ortega, Brenda Gardellini, Mariela Chung, Maritza Ortega, Beira Garrido, Delia Falcón, Clementina Richard, Vielka Ibáñez, Ofelia Rodríguez y otras aguiluchas de V y IV año. Se calcula que eran más de 50 institutoras.

PROFESOR

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