Cultura 11/02/2017 - 12:00 a.m. sábado 11 de febrero de 2017

La danza que transforma al mundo

La compañía de danza radicada en Brooklyn, Reggie Wilson Fist and Heel Performance Group, impartió talleres de danza a niños

Reggie Wilson dirigiendo un ensayo con niños bailarines de Panamá en riesgo social. / Jaime Lucar
Jaime Lucar

Reggie Wilson dirigiendo un ensayo con niños bailarines de Panamá en riesgo social.

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Karen Bernal Marrugo
kbernal@laestrella.com.pa

Si bailar alegra el alma y moldea el carácter, no es casualidad que la danza sea utilizada como instrumento para transformar a la sociedad.

Muchas son las organizaciones y los programas dedicados a promover el baile, tanto en Panamá como a nivel mundial, especialmente entre las poblaciones más vulnerables.

Recientemente la Embajada de Estados Unidos en Panamá realizó una actividad bi nacional para destacar los talentos de 30 niños en riesgo social de los programas de Movement Exchange, Danzarea y Enlaces.

Los jóvenes bailarines realizaron una serie de talleres, durante una semana, en algunas de las escuelas de baile locales con la compañía de danza radicada en Brooklyn, Reggie Wilson Fist and Heel Performance Group.

La misma, forma parte de Dance Motion U.S.A., un programa cultural del Departamento de Estado, de los Estados Unidos.

ENTRE RISAS Y SUDOR

Cualquiera pensaría que una hora no es suficiente para transformar el mundo, pero sí lo es para hacer soñar con los pies a un grupo de niños y niñas de escasos recursos.

En aquel ensayo del 1 de febrero en la academia Steps, no habían rigurosas vestuarios ni calzados de baile. Los tutús y las zapatillas de ballet y de jazz, que son usuales en los salones de ensayo, fueron reemplazados por camisetas, licras, buzos, medias y hasta jeans. La ropa era lo de menos.

Y es que no fue una clase de baile con ritmos convencionales. El taller impartido por los integrantes de Reggie Wilson/Fist and Heel Performance Group comprendía manifestaciones corporales provocadas por tradiciones espirituales y mundanas de África, algo de blues, música góspel y el dialecto de los esclavos.

‘Para mí lo más importante en la danza, es reconocer a lo largo y ancho del planeta diferentes sistemas corporales, cuáles son sus técnicas y cómo las replicamos.'

REGGIE WILSON

COREÓGRAFO

‘Es baile post moderno contemporáneo. Se trata de una mezcla de todos los lugares donde he estado y recopila la tradición afromericana, bailes de Zimbabue, Senegal, Trinidad y Tobago, Mali y Jamaica; pero tiene algo de ballet, jazz, baile contemporáneo', señaló el coreógrafo y artista Reggie Wilson, director artístico de la compañía.

El sonriente Reggie Wilson, un hombre de tez negra y rastas grises, con su estilo personal de movimientos creó lo que él denomina danzas modernas posafricanas y neo vudú. Cuenta que la danza no solo existe en la forma como se fusionan todos esos elementos, sino que también se materializa en un solo cuerpo, cuando el bailarín la interpreta.

Aquello fue una especie de ritual, una oda a la felicidad. La rítmica percusión hecha con los tambores hacía mover las caderas de los bailarines en el centro del salón; mientras que el resto, sentados alrededor del lugar, animaba la escena con sus palmas.

El lugar, lleno de espejos, solo reflejaba rostros contentos e iluminados.

UN LENGUAJE UNIVERSAL

‘Ok, vey good', ‘Try again‘. ‘Show me with your body'. Eran algunas de las frases en inglés que se escuchaban dentro del salón mientras Reggie y su compañía dirigían el ensayo.

Los niños, a pesar de solo hablar español, parecían entender a la perfección, pues seguían con mucha concentración cada instrucción. Unos lograban los movimientos casi a la perfección, mientras que otros iban a su propio ritmo.

Fue evidente que el baile es un idioma universal y que no se limita a un significado. ‘Tiene tu interpretación, la mía, la de la gente que lo hace. Tiene la habilidad de llevar un significado más allá... implica pensamiento.

La danza también rompe barreras. ‘En cada programa, esperamos que los niños usen la danza como una herramienta para lograr sus sueños', dice Kimberly Lucht, directora del programa Movement Exchange, quien asistió en los ensayos a los miembros de la compañía norteamericana y, en ocasiones servía de traductora.

Ella se refiere a los tres programas de danza en Panamá, de los cuales provienen los niños, quienes tienen al menos un año de experiencia en el baile y que fueron seleccionados por su nivel de danza y por su comportamiento en clases.

Sobre las clases con Wilson y su grupo, Lucht cree que es una experiencia inolvidable para los pequeños bailarines, pues les abre sus expectativas. ‘El propósito de esta actividad es intercambiar cultura a través de la danza y mostrar a los niños lo que es posible dentro de la carrera de la danza. Reggie Wilson les mostró estilos tan diferentes y esto les ha abierto los ojos a lo que pueden crear con su propio cuerpo, su propio movimiento‘.

AGENTE DE CAMBIO

Aunque Wilson realiza talleres y clases con diversos grupos sociales, reconoce que cuando trabaja con niños, observa un cambio casi inmediato en su autoestima.

‘Desde el primer día al segundo veo la diferencia en la confianza en sí mismos, en la habilidad de prestar atención, de cooperar, de poder respetar otros cuerpos, de procesar información al mirar un paso y luego tratar de hacerlo, fracasando, mirando de nuevo y repitiendo el ciclo'.

Lucht está de acuerdo con el coreógrafo y agrega que a pesar de que la mayoría de los niños se dedicarán a otra carrera, diferente, ‘la danza les ofrece la disciplina y la capacidad de trabajar en equipo, cosa que necesitarían en cualquier carrera'.

Así como impacta la vida de un niño, Reggie Wilson piensa que la danza puede cambiar el mundo. 'Creo que ya lo ha hecho. Nuestro trabajo es anotar cómo la danza ha cambiado el mundo, cuáles de es tos sistemas, de las técnicas y cómo puede ser replicado en diferentes lugares, en diferentes momentos'.

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