Cultura 11/02/2018 - 12:03 a.m. domingo 11 de febrero de 2018

El día de la cultura japonesa

La Embajada de Japón en Panamá realiza la fiesta cultural en verano para que puedan asistir los niños y jóvenes, se pensó como una actividad familiar. A partir del verano de 2009 se aumentó el número de días y presentaciones para satisfacción de los diversos gustos y edades

‘Cinco centímetros por segundo' presenta temáticas comunes como la nostalgia, el afecto, el esfuerzo, los anhelos o la esperanza, desde la fantasía.

‘Cinco centímetros por segundo' presenta temáticas comunes como la nostalgia, el afecto, el esfuerzo, los anhelos o la esperanza, desde la fantasía.

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Rolando Rodríguez De León
periodistas@laestrella.com.pa

La Embajada de Japón en Panamá considera parte importante de sus labores la promoción de su cultura en este y todos los países donde tienen sede diplomática. Por mucho tiempo celebró en nuestro país el Día de la Cultura Japonesa. En sus inicios, se programaron actividades en varias locaciones durante el día y la presentación de una película en la noche cerraba los eventos.

Hace diez años quien reforzó el evento convirtiéndolo en una gran actividad cultural fue el entonces embajador Makoto Misawa, amante del anime, manga y otras vertientes de la cultura popular japonesa. Mi primer contacto fue gracias a una llamada de Manuela Inés Sandoval, secretaria del embajador, para en su nombre invitarnos a cenar en su residencia. Como cualquier escéptico, le solicité vernos en persona, preferiblemente en la Embajada, pues quería terminar con la broma telefónica, pero llegado el día me reuní con Manuelita, quien para sorpresa y asombro explicó los aspectos formales de la reunión.

La cena fue amena y la conversación giró en torno a las animaciones que habíamos disfrutado en nuestra infancia a más de trece mil kilómetros de distancia. Cosas que él había visto, yo no y viceversa. Como su esposa también compartía este gusto, ambos hacían preguntas que expresaban deseo de conocer cómo era la recepción de su cultura en nuestro país.

Misawa quería promover su cultura en el exterior, esa que es accesible a todas las edades y genera el deseo en las personas de conocer más, aun en los que no comparten esta afición.

La Embajada realiza la fiesta cultural en verano para que puedan asistir los niños y jóvenes sin preocuparse por tareas o exámenes escolares, es decir, que se pensó como una actividad familiar y a partir del verano de 2009 el embajador Makoto Misawa botó la casa por la ventana, como se dice en buen panameño: aumentó la cantidad de días y presentaciones para satisfacción de los diversos gustos y edades.

En 2009, los eventos fueron del 7 al 15 de marzo con cuatro locaciones diferentes, La Sala Extranjera de la Biblioteca Nacional, Cinépolis de Multiplaza, el Teatro En Círculo y el Domo de la Universidad de Panamá. La organización estuvo a cargo del personal de la Embajada y sus colaboradores. El trabajo fue intenso.

La inauguración tuvo lugar en la Sala Extranjera, hubo una demostración de la ceremonia del té, un desfile de kimonos, un baile Yosakoi, demostraciones de aikido y kendo. Además, hubo exhibiciones fotográficas, de bonsais e ikebana. El resto de los días se desarrollaron talleres de origami, de go (juego de estrategia), cursos de japonés, pruebas de yukata ‘kimono de verano' para niños y prácticas de aikido.

En el Teatro en Círculo y gracias al apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA), se presentaron películas en tandas de 4 a 6 y 7 a 9, tales como Mi grandpa (‘Watashi no gurampa', 2003) de Yoichi Higashi; Water boys (2001) y Swing Girls (Suwingu gâruzu, 2004) de Shinobu Yaguchi; Venceremos algún día (Pacchigi!, 2004) de Kazuyuki Izutsu; Álbum del pueblo (Mura no shashinshuu, 2004) de Mitsuhiro Mihara, La chica que saltaba en el tiempo (Toki o kakeru shôjo, 2006) de Mamuro Hosoda, El rostro de Jizo (Chichi to ku-raseba, 2004) de Kazuo Kuroki.

Pero eso no fue todo, en Cinépolis de Multiplaza se pasarían en pantalla grande Doraemon y el pequeño dinosaurio (Nobita no kyoryu, 2006) y La princesa Mononoke (Mononoke hime, 1997).

Nunca antes los panameños habían tenido la oportunidad de disfrutar tal cantidad de películas provenientes del país del sol naciente.

Pero la cereza del pastel fue el sábado 14, cuando la Universidad de Panamá permitió el uso gratuito de sus salas de Curundú, donde se celebró el Día J-pop. A las doce medio día se abrieron las puertas del Domo y dentro del recinto hubo una pasarela de moda japonesa por las chicas de Lolita's in Candyland, un concurso de dibujo manga a colores y en blanco y negro, concurso de cosplay, presentación de coreografías por las Haru no fate, representaciones teatrales, demostración de Bunjinkan Budo Taijutsu y concurso de karaoke, para los cuales la agregada cultural trajo los premios desde el Japón.

En la periferia del Domo hubo puestos de venta de toda clase de mercancías, que previamente habían separado su área sin costo alguno. Sin lugar a dudas, el evento marcó un antes y un después para los fanáticos de la cultura japonesa y la propia embajada.

Este año, la Embajada del Japón renueva su compromiso de presentar al público parte de su cultura con un programa que se inició el 22 de enero con una muestra de calendarios japoneses en la Biblioteca Nacional. Dicha exposición se mantendrá hasta el 16 de febrero.

Los fanáticos del anime podrán disfrutar de las películas 5 centímetros por segundo (Byosoku 5 centimeters, 2007) y Jardín de las palabras (Koto no ha no niwa, 2013) de Makoto Shinkai, Brave Story (2006) de Koichio Chigira, Princesa Arete (Ariite hime, 2001) de Sunao Katabuchi, Mind game (2004) de Masaaki Yuasha, y las compilaciones Genius party (2007) y Genius party, Beyond (2008). Además, podrán disfrutar de Samurái cocinero (Bushi no kondate, 2013) de Yuso Asahara, película con actores reales.

Todas se presentarán en el Cine Universitario del 19 al 23 de febrero en tandas de 3:00, 5:00 y 7:00 de la tarde.

El sábado 24 se estará celebrando en la Plaza de la Ciudad del Saber el Día de la Cultura Japonesa. Habrá muestras de bonsai e ikebana, talleres de caligrafía, origami y japonés, además de música y vestuarios. Los amantes de las artes marciales no pueden faltar el 2 de marzo en Albrook Mall, donde disfrutarán de demostraciones de judo, karate, aikido, ninjut-su y kendo.

Los eventos de la Embajada del Japón en Panamá se caracterizan por su gratuidad y no solo se dan durante esta celebración; gracias a sus esfuerzos, los panameños y extranjeros residentes han disfrutado de presentaciones de taiko (tambor japonés), de conciertos como el del cantante Akira Kushida, la compañía de Danza Teatral Chura de Okinawa, clases magistrales por mangakas y conferencistas internacionales como Laura Montero Plata, Marc Bernabé y Roger Ortuño Flamerich.

La semana de la cultura japonesa es una actividad familiar que permite estrechar los lazos de amistad entre nuestros pueblos, además de disfrutar sanamente y aprender sobre esta cultura milenaria.

Rolando José Rodríguez De León es doctor en Comunicación Audiovisual y Publicidad, por la Universidad Complutense de Madrid

2008, Primera celebración

Cultura japonesa

El entonces embajador de Japón en Panamá Makoto Mizawa convirtió el evento en una gran actividad cultural para toda la familia.

Domo de la UP Bellas Artes

Semana japonesa

Este año, del 7 al 15 de marzo se llevarán a cabo una serie de actividades, incluyendo pasarela de modas, concursos y karaoke.

Biblioteca Nacional

Exposición de calendarios

En esta ocasión se expondrán unos cien calendarios con paisajes, naturaleza, bonsai, kimono y arquitectura japonesa.

BRAVE STORY

La aventura de Wataru en Visión

Basada en la novela homónima de Miyuki Miyabe, y dirigida por Koichi Chigira, la trama de este film, que fue estrenado en tierra niponas el 8 de julio de 2006, nos presenta la historia de Wataru, un niño de once años que se atreverá a entrar en el mundo de Visión con el propósito de recuperar a su familia y, por tanto, cambiar su destino.

Una empresa que resulta completamente viable en este mundo de fantasía llamado Visión y en el que, el protagonista, deberá de ir superando una serie de retos para obtener las cinco gemas que le llevaran hasta la Diosa del Destino, el poderoso ente que hará realidad el objetivo de Wataru por medio de un único deseo. Para ello, deberá evocar toda su valentía para luchar contra demonios, sus propios amigos e incluso contra sí mismo. Y es que la vida de Wataru es un desastre: no es muy popular en el colegio, apenas habla con su padre, su madre es muy estricta y para colmo, las chicas se burlan de él porque no cree en fantasmas. Durante el desarrollo de la película, Wataru va madurando y dándose cuenta de que el mundo no gira en torno a el , por lo tanto, no puede hacer lo que quiere si eso perjudica a los demás.

‘La semana de la cultura japonesa es una actividad familiar que permite estrechar los lazos de amistad entre nuestros pueblos, además de disfrutar y aprender sobre esta cultura milenaria'.
 
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