Cultura 28/08/2015 - 12:00 a.m. viernes 28 de agosto de 2015

El crepúsculo en los lienzos de María Allemand

Lo que sucede en un cuadro cuando una artista le pone un límite a lo cálido. 

‘Reparar el mundo'

‘Reparar el mundo'

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Daniel M. Alarco
dmolina@laestrella.com.pa

En la calle Montevideo de Buenos Aires, cuatro chicas brillantes con los brazos cruzados esperan que alguien las lleve a casa. Son diminutas. Y brillan —en la tienda Smile To Unlock (STU)— porque la artista plástica María Allemand no obvió el proceso de esmaltado cuando trabajaba estas cuatro piezas de cerámica.

Estos pequeños personajes forman parte de la colección ‘Mun se va', una línea que la artista trabaja desde hace cuatro años comercialmente. Ahora, la artista está en el Istmo, sentada en la galería Allegro, y a su alrededor cuelgan un puñado de cuadros que dice le ha costado un mes de trámites para traerlos desde su estudio en la capital argentina hasta la calle 73 de San Francisco.

Hace una semana, cuando inauguró su primera muestra individual en Panamá, otros personajes de su microuniverso en cerámica se filtraron en la sala, compartiendo espacio con sus lienzos y acuarelas, captando la atención de los visitantes.

DESCIFRAR EL CREPÚSCULO

‘Me cansé del mundo digital y de la computadora —dice con desdén la artista—, notaba que estaba perdiendo ese contacto con el material, que es lo que me parecía básico en mi trabajo'. Dejaría los vectores y entraría en contacto con el barro, una práctica alterna a sus obras pictóricas que, sin duda, le han sumado a su producción y concepto, este último, encerrado en un intrigante título para la exhibición: ‘No es fácil comprender un crepúsculo'.

Al cruzar el umbral del salón, en el fondo, destaca el óleo de una niña sosteniendo dos caracoles, ‘La llamada de las olas'. Esta pieza, cuenta la artista, nace a partir de su primer encuentro con el artista local Kansuet y su visita a la isla de los caracoles, en el archipiélago de Kuna Yala. ‘(Me transmitió) esta idea de isla, de paraíso, de estar en un lugar tan hermoso y a la vez tan protegido', recuerda.

Esta experiencia inicial se tradujo en una exploración pictórica del paisaje, de la relación entre el personaje en la composición y su entorno, pero muchas veces sin referencia visual al pintar, sin un modelo, salvo el de sus hijas, que le dan vida a los rostros. Todo esto, con una paleta de colores muy peculiar. ‘Tus cálidos son fríos', le diría la curadora de la muestra.

‘Tanto al amanecer como al atardecer se les llama crepúsculo —explica la autora—. Puede referirse al inicio de algo, como puede referirse al fin. En ese intervalo, me parece que es un momento que está lleno de rareza, por un lado hay como una gran tristeza por lo que termina y por otro lado, la infinita posibilidad, la esperanza de algo que puede suceder'.

Naranjas y azules. Admite que el color ultramar lo desatura en esta muestra y que se siente más cómoda con los fríos porque marcan cierta distancia, aislamiento, como el propio paraíso, de hecho. En el uso de estos colores análogos, o complementarios, va descubriendo nuevas tonalidades. ‘En la repetición creo que surge la riqueza. En un momento estás profundizando tanto que aparecen cosas distintas', dilucida.

Esta repetición sucede también con la cerámica, que, advierte, tiene muchos procesos repetitivos, automáticos. ‘Tiene unos tiempos que uno no puede apurar, son los tiempos de la naturaleza, de la tierra', formula, recordando la espera de tres días solo para el proceso de horneado.

Y es esta misma repetición la que se percibe en las expresiones de las niñas en contacto con sus paisajes. ‘Los personajes son como sobrevivientes', propone. Y parece no equivocarse, sobre todo cuando se mira el detalle de las manos, una parte de sus cuerpos que parece haber vivido más de lo que les tendría que haber tocado a su edad. Y es, casualmente, justo en las manos donde recae lo medular del trabajo de un artista con el material, la dimensión vital del arte para María Allemand.

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‘En la repetición creo que surge la riqueza. En un momento estás profundizando tanto que aparecen cosas distintas'

MARÍA ALLEMAND

ARTISTA PLÁSTICA

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