Cultura 16/11/2014 - 12:00 a.m. domingo 16 de noviembre de 2014

El costo verdadero de la corrupción

Licitaciones y sobre-costos. Dos palabras que oímos en la radio o leemos en las noticias. ¿Qué tanto daño le hacen a nuestro futuro?

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Pedro Colmenares
pedro@colmenares.biz

H ace un tiempo escuché a Sergio Fajardo dando una conferencia en Panamá. Contaba cómo se habían hecho las intervenciones sociales integrales en Medellín, un tema al que me siento muy cercano y que se ha vuelto referencia mundial.

Cuando llegó la sección de preguntas, alguien quiso saber con qué dinero se habían hecho tantas cosas en tan poco tiempo, ya que fueron demasiadas obras en muchos lugares a la vez.

Sergio respondió que cuando no se "roban la plata" alcanza de sobra... Ante la mirada incrédula de la audiencia hizo el siguiente cálculo: se estimaba que la corrupción se llevaba entre el 10 al 15% del presupuesto de la ciudad en los gobiernos anteriores. La suma del costo de todas las obras que él había hecho se acercaba a esa misma cantidad. Traducción: la corrupción nos ha robado cada año una transformación completa de la ciudad.

Normalmente nosotros no unimos los puntos, no percibimos la figura entera. Si cada calle que se construye en un país, tiene entre un 15 a un 20% de sobre-costos generados por la corrupción, es lógico pensar que sumándolos todos, tenemos la plata para hacer todas esas cosas para las que normalmente ‘falta presupuesto’.

Pero ojo, que la cosa va más allá. Supongan por un momento que ustedes terminan de estudiar —o sea, que son una minoría con suerte— y siguiendo todo lo que les dice la sociedad, deciden hacer empresa, pues quieren generan empleo y progresar.

Ustedes fueron los mejores de su clase, tomaron un curso que les ofreció el gobierno de su país sobre emprendimiento, además les prestaron un capital semilla y se leyeron todos los libros de autoayuda empresarial que encontraron.

Se presentan a una licitación donde ustedes saben que tienen la mejor opción, el mejor precio, la mejor tecnología... pero se la asignan a alguien que no cumple con todas las especificaciones, y que además se presentó dos horas antes del tiempo límite.

Luego se percatan de que la licitación ya estaba cuadrada. Fue una mera formalidad, que esa empresa que ganó era del tío del nieto del sobrino de uno de los funcionarios que la asignaban. Ustedes deciden no desanimarse, se leen otro libro de autoayuda empresarial y van por el siguiente desafío.

Una empresa privada está escogiendo proveedor para un proyecto. Ustedes cumplen con todo lo que les piden, van a todas las reuniones y hacen todos los demos que les piden. Incluso haciendo un esfuerzo supremo, les dan un mes de prueba sin costo.

Luego se enteran que otra empresa se quedó con el contrato. Una empresa que no cumplía con todo lo que se pedía, pero que sí le ofreció al encargado de la compra una comisión. Entonces ustedes entienden porqué gano la oferta de esa empresa, la de ustedes tenía un precio menor. La otra que ganó tenía un sobre-costo para poder repartir comisiones.

Con qué rostro puedo yo solicitar a ustedes que sean honestos, que paguen sus impuestos sin trampa, que cumplan con las normas y las leyes, si hasta ahora el mensaje que les queda como empresarios es que ‘hay que ser corruptos’ para poder hacer negocios.

Este para mí es el costo más alto de la corrupción, el fijar en la sociedad el mensaje incorrecto que hay que ser delincuente para triunfar. Es como un virus que se esparce rapidísimo y de muchas formas. ¿No te suben el sueldo? Mira a ver qué le puedes robar a la empresa. ¿Nadie te vio estrellando ese carro? Corre y déjalo así. ¿Están abusando del vecino? Mientras no sea contigo, qué importa. ¿Necesitas mejor nota? Ofrécele algo al profesor... y así sucesivamente.

Hace poco supe cuánto se habían gastado en España en una campaña para desestimular el uso del cigarrillo, fueron millones de euros. También en el país donde vivo gastan millones en campañas de "valores" , más el hecho de cohonestar la corrupción y validarla con nuestra indiferencia, es una campaña mucho más efectiva que cualquiera de las dos.

En esta película es momento que comiencen a ganar los buenos, que cuando algo esté mal hecho los demás no lo aprobemos quedándonos callados.

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