Cultura 17/06/2017 - 12:03 a.m. sábado 17 de junio de 2017

Cartagena y su turismo histórico

Un paseo por la ciudad caribeña más visitada en Colombia es un pasaporte a su vida colonial con sus personajes sobresalientes

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Andrés Villa
periodistas@laestrella.com.pa

La estatua de Simón Bolívar, en Cartagena, montado en un brioso corcel es una de las más significativas en toda América. Está aquí como valioso recuerdo de las andanzas de este Quijote americano que a cambio de su vida dio la libertad a un continente.

El homenaje sobre un pedestal de piedra corona una de las principales plazas en esta ciudad amurallada por los españoles para neutralizar los ataques de piratas que enviaba la Reina Isabel de Inglaterra envidiosa de sus riquezas.

Aquí el Libertador emitió uno de sus manifiestos más significativos. En 1812, con motivo de los sucesos que dejan a Venezuela nuevamente bajo dominio español. El escrito se quejaba entre otras cosas del poder de la Iglesia contra la gesta de independencia.

Y debió ser cierto pues en Cartagena hay iglesias muy importantes. Frente a la estatua ecuestre se encuentra la Catedral de Santa Catalina de Alejandría que fue terminada en 1612, después de treinta y cinco años de construcción y de sufrir cañonazos por ataques del terrible corsario inglés Sir Francis Drake.

Mas abajo está, imponente, de piedra, el templo de San Pedro Claver y más arriba el turista encuentra la iglesia del Convento de Santo Domingo que corona una amplia plaza donde sobresale la Gorda Gertrudis una estatua perezosa, desnuda, recostada del famoso artista colombiano Botero. Fue traída desde Florencia, Italia. Sus senos y sus nalgas están gastadas por el roce de las manos de los turistas que buscan suerte en el amor. Así se dice en la ciudad.

Esta plaza es divertida, con restaurantes y músicos que dan serenatas mientras se come y se bebe al aire libre. La música de la ciudad es notable, salsa, vallenato, tambores y guitarras se oyen por doquier llenando el ambiente de alegría. Son muy tradicionales las chivas parranderas que recorren la calles en las noches y llevan a los turistas hasta a bailar sobre las murallas.

Fuera del recinto está el arrabal de Getsemaní, donde hoy hay mucha diversión y es el sitio turístico de moda. Pero en aquellos días de Bolívar se formó allí, entre la gente negra, un batallón de lanceros para luchar por la independencia. Es que Cartagena fue el puerto de entrada de los esclavos africanos que dieron color al folclore y a la sociedad.

En las noches, bajo la estatua de Bolívar, cantan y bailan conjuntos folclóricos. Es famosa la danza del mapalé, una frenética y erótica expresión entre hombre y mujer que recuerda el pasado africano. También están las palenqueras con sus coloridos atuendos, sus turbantes, casi siempre con los colores de la bandera de Colombia, azul, rojo y amarillo, muestran al turista platones de dulces como la cocada, o frutas tropicales. Provienen de Palenque. una población a 50 kms de la ciudad que acogió a negros huidos.

Bolívar declaró en su manifiesto de 1812 que uno de los grandes problemas de la independencia de Venezuela eran los aristócratas que no querían liberar los esclavos pues eran el sustento de su riqueza. Esta engreída clase social edificó casonas de fuertes muros , con balcones adornados con flores, techos de tejas y amplios portones con aldabas con figuras de leones, peces e iguanas. Esta arquitectura también conservada convence a la Unesco, que le da el título de patrimonio histórico universal, en 1984.

Se dice que los balcones eran símbolo de estatus que por su tamaño mostraban el grado de riqueza de sus dueños.

En las calles cartageneras encontrarán tiendas de artesanías extraordinarias y además tiendas más sofisticadas, con moda, joyería. Pero entre ellas, siempre se recordará la figura melancólica de Bolívar que en 1830 regresa a Cartagena como escala de su último viaje antes de morir en Santa Marta, poco después.

Bolívar, en su retirada del poder, es recibido con festejos y homenajes, pero está exhausto y enfermo. Su cuerpo de 47 años no resiste más. Ha recorrido los Andes, los llanos, playas y pantanos. Ha librado mil batallas y liberado a Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú, y su fama ha atraído a Panamá. Durante dos meses sueña en las afueras de Cartagena con recuperar el poder y salvar a la Gran Colombia. Pero no lo consigue. Hoy su estatua sobre ese caballo recuerda sus días de gloria.

Esta es una de las historias de Cartagena pero hay muchas más. Es el principal destino turístico colombiano y uno de los principales sobre las costas del Mar Caribe. Para el turismo tiene encantadores hoteles boutiques dentro de sus murallas, y en su parte moderna frente a la playa otros pertenecientes a famosas cadenas de fama mundial.

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