Cultura 17/02/2018 - 12:00 a.m. sábado 17 de febrero de 2018

Un barco de libros atraca en el puerto

 La luna menguante es buena para todo corte, porque la vida en la tierra contiene menos agua, decían los más viejos

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Eyra Harbar
cuentosypoesias@laestrella.com.pa

El barco atracó un 25 de junio de un año que no recuerdo, cargando a bordo 3,558 libros y un índice con temas relacionados a literatura, deportes, gastronomía, folklore, gustos musicales y rancheras, biografías de filósofos griegos, cuentos infantiles, enciclopedias, diccionarios y una completa colección del Almanaque Pintoresco de Bristol, cuyas predicciones sobre el tiempo y las mareas han gustado a todo aquel lector que tuvo la fortuna de tenerlo a mano.

Lo cierto es que al llegar la nave, todos corrimos para visitar la balandra, que decía llamarse Barco de Mercaderías, Exotismos y otras Calamidades ‘La Gran Sofía', según el nombre escrito en proa, pero que en su contenido realmente ofrecía una biblioteca rara vez vista en el pueblo, además de la venta de latas de chocolate y café colombianos. El Capitán se llamaba Markus Ananké y llevaba un bigote tan grande como sus ojos violeta, ojos que estaban permanentemente pegados en algún libro de horóscopos, plantas curativas y mitología.

Al entrar al barco el hombre anunciaba con una voz de trueno: ¡Siempre ofreceremos filosofía, inteligencia, amistad! ¡Bienvenidos a bordo del altar de las influencias, La Gran Sofía! El primero en entrar fue Cirilo De La Palma, el del restaurante, quien fue a comprar un par de latas de café para su despensa. Le siguió María Vilar, la gitana, buscando hechizos de amor y recetas para hacer berenjenas. Los más viejos, que no sabían leer ni escribir, habían pedido que se les leyera el santoral en voz alta. En adelante, una fila interminable se extendía a lo largo de la Calle Alta y la Calle Baja hasta el muelle, en donde la balandra ‘La Gran Sofía' tuvo lectura y conocimiento para todos por cinco días.

Luego de esperar mi turno, pude leer uno de esos Almanaques Pintorescos de Bristol con las fases de la luna en este mes, porque quería cortarme el cabello y necesitaba consejo sobre cuándo hacerlo. La luna menguante es buena para todo corte, porque la vida en la tierra contiene menos agua, decían los más viejos. También mi madre necesitaba saber de aquel jarabe de zarzaparrilla que el farmaceuta Cyrenius Chapin Bristol recomendaba para la salud desde el año de 1832, según indicaba el Almanaque, pero no halló el tónico, sino un frasco original de Agua Florida de Murray que vendía el Capitán para los pies cansados, los resfríos, quitar el maquillaje de la piel y eliminar los malos olores.

La balandra no era grande, no era chica. Era una nave de unos cuantos metros que navegaba gracias al viento. El Capitán Ananké era bueno sorteando el destino con su pequeña embarcación. Dijo que había tenido historias desafiando a los dioses del mar más rebeldes y contaba con orgullo de su lucha contra Poseidón, en su natal Mar Mediterráneo, y de Olokun, profunda deidad del Mar Caribe. Contra todas las profecías, había vencido en los caminos del mar ganando la batalla. Dejaba, eso sí, que el azar hiciera lo suyo. ‘Todo es cosa del destino,¿para qué insistir?', escuché decir al marino mientras yo buscaba aquellos datos lunares que necesitaba.

Antes de terminar aquella ominosa frase, un viento bruscamente levantó la vela de la nave, tocó el hombro de Markus Ananké y le habló al oído avisando la partida. Así como llegó, se fue su barco hacia el mar con sus miles de libros y un índice de temas. El hombre reía y gritaba fuerte al despedirse: ¡Siempre ofreceremos filosofía, inteligencia, amistad! ¡La Gran Sofía!

No alcancé a devolverle el Almanaque Pintoresco de Bristol en el que había empezado a leer las predicciones climáticas, ni pude advertirle que tuviera cuidado con el temporal.

ESCRITORA

‘...decía llamarse Barco de Mercaderías, Exotismos y otras Calamidades ‘La Gran Sofía', según el nombre escrito en proa, pero que en su contenido realmente ofrecía una biblioteca rara vez vista en el pueblo, además de la venta de latas de chocolate y café colombianos'
 
EYRA HARBAR

Escritora

Nacida en Bocas del Toro ha sido ganadora de importantes premios literarios, como el Gustavo Batista Cedeño, 2002; Demetrio Herrera Sevillano, 1996, Esther María Osses, 1995, Concurso IPEL 2015, Esther María Osses.

La autora es abogada, especialista en género y proyectos. Entre sus obras se encuentran ‘Donde habita el escarabajo', ‘Espejos', ‘Paraíso quemado' y ‘Desertores de alborada'. ‘Cuentos para el planeta' es su primer proyecto de literatura infantil y juvenil.

El cuento ‘Un barco de libros atraca en el puerto' está incluido en la obra ‘Cuentos para el planeta', ganadora del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil Esther María Osses 2017, de la UDELAS.

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