Cultura 09/04/2016 - 12:00 a.m. sábado 9 de abril de 2016

‘La arquitectura está hecha para controlarnos'

Los artistas ingleses Langlands & Bell hicieron en el MAC un breve repaso por sus 35 años de obra y su fascinación por deconstruir edificios

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Daniel M. Alarco
dmolina@laestrella.com.pa

Son un dúo de artistas conceptuales bastante respetados en el mundo. Para muchos, dentro de su prolífica obra, la más emblemática es aquella que titularon ‘La casa de Osama Bin Laden'.

Luego de viajar a Afganistán, investigaron los planos de la casa del terrorista de origen saudí y montaron una instalación multimedia. Esta pieza les valió una nominación al prestigoso Premio Turner, de la galería de arte Tate (Reino Unido).

Unas diapositivas van mostrando en el Museo de Arte Contemporáneo de Panamá el trabajo de los dos británicos. Los respaldan más de 35 años cuestionando la arquitectura.

EL ENCIERRO

‘Pienso que la arquitectura es en realidad una herramienta', añade Ben Langlands, ‘así que nos ayuda, pero también nos controla'.

Para el artista, de 61 años, la arquitectura es una herramienta muy compleja, porque en un nivel inicial nos protege de la lluvia, nos mantiene con calor o nos mantiene a salvo.

Pero luego se convierte en una herramienta para interactuar con personas: una sala de conferencias, un restaurante, una escuela, una casa. ‘Todas tienen diferentes funciones, y por eso tienen que estar bien diseñadas', advierte.

Entre otros planos que han utilizado en sus obras, están los de centros penitenciarios y hospitales, la arquitectura más controladora ‘por obvias razones'. La prisión Pentoville y el St. Bartholomew's Hospital forman parte de su propuesta artística.

REVELANDO EDIFICIOS

Revisar planos es una constante en la obra de Langlands & Bell. ‘Nosotros no somos arquitectos', me advierte Nicki Bell (57) luego de una presentación en el MAC realizada gracias al museo y el artista panameño radicado en Manchester, Fernando Vélez.

‘Sin embargo, cualquiera puede leer un modelo [arquitectónico] porque de alguna manera lo estás viendo desde el cielo, desde la vista de un ave, así que puedes empezar a comprender exactamente qué es', añade.

‘Tratamos de revelar las estructuras', adhiere Langlands, ‘de forma que las personas puedan tomar sus propias decisiones'.

Ambos llegan a una misma conclusión: solo cuando se reconstruye el modelo de una construcción, es cuando se empieza a comprender cómo funciona dicho edificio.

Ahora revelan el mapa de una de las edificaciones más recientes y célebres en la prensa, las nuevas oficinas de Apple. Una pieza exhibida en el MoMA de Nueva York.

Casi todas las estructuras son blancas, y tienen una respuesta. ‘Para nosotros, el blanco es no-decorativo, así que revela la estructura', detallan. ‘Pero además el blanco es esperanzador, optimista, positivo... no es oscuro'.

JUEGO DE PALABRAS

En el catálogo de Langlands & Bell destaca también la deconstrucción de palabras, del lenguaje. Nicki se levanta la manga de la camisa y me muestra su reloj.

En lugar de 12 horas hay 24 códigos, de tres letras cada uno. Se trata de las siglas que se usan para designar los aeropuertos y destinos alrededor del mundo.

Este ha sido otro concepto bien explorado en la obra del dúo británico, extendido incluso a piezas que muestran una especie de garabato, pero que no es otra cosa sino un trazo que une las rutas aéreas más utilizadas.

Continuando la revisión de su portafolio en diapositivas frente a los asistentes en el MAC, aparecen más letras. En una serie, los artistas utilizaron las siglas de los museos más famosos del planeta comparándolos con las siglas de la economía mundial.

EL GÉNESIS

‘Mientras mejor podamos diseñar las cosas, más felices viviremos juntos y nos relacionaremos con los demás', sostiene Langlands.

Ambos nacieron en Londres y aseveran que todos estamos rodeados de arquitectura, y los edificios son una parte fundamental de nuestras vidas.

Langlands recuerda que empezó en el arte haciendo dibujos y que Bell solía dibujar papas. ‘Me parecían muy orgánicas', dice riendo.

Ambas personalidades se conocieron mientras estudiaban arte en la Universidad de Middlesex, en Londres.

Su primera gran colaboración fue The Kitchen, en 1978. Una instalación de dos cocinas, una sucia y oxidada a la que se podía entrar y otra nueva y limpia inaccesible, iluminada con luz proyectada por un prisma.

‘Uno tiene que ser honesto con lo que es y con lo que ve', agrega Nicki Bell, ‘si esto incluye ser crítico en algún sentido, el mundo debe saberlo'.

Todo el trabajo del dúo británico, puede revisarse en www.langlandsandbell.com

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