25/10/2009 - 12:00 a.m. domingo 25 de octubre de 2009

Utopía sucreña

COLOMBIA. La idea de crear una nueva moneda única regional que pueda sustituir al dólar como mecanismo de transacción comercial es un t...

Redacción Digital La Estrella
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COLOMBIA. La idea de crear una nueva moneda única regional que pueda sustituir al dólar como mecanismo de transacción comercial es un tema que llama la atención aquí y en Cafarnaum.

Tener una moneda propia para un bloque regional da independencia política y económica y libera a los países de las tensiones cambiarias, sobre todo en momentos en que el dólar parece una montaña rusa.

Sin embargo, la posibilidad de materializar esta idea y ponerla a funcionar es un asunto que los economistas creen desborda la realidad de América Latina, donde se está lanzando la idea.

Hace una semana, los países que integran el Alba (Venezuela, Ecuador, Bolivia, Honduras, Nicaragua, Cuba y algunos gobiernos del Caribe) aprobaron un nuevo sistema de compensación monetaria para el comercio, que llamaron Sucre y que, según el presidente venezolano, Hugo Chávez, pretende convertirse en una futura moneda que reemplace al dólar.

La prensa internacional que se ocupó de la noticia afirmó que este bloque regional que comanda el presidente Chávez busca liberarse del capitalismo y de la actual dependencia que tienen del dólar estadounidense. Y algunos otros afirmaron que los economistas del Primer Mundo creen que es absurdo pensar en que una moneda única pueda prosperar en América Latina.

Pero ¿cuál es la realidad de la idea que impulsan los países del Alba y qué futuro tiene? Lo primero es que en la cumbre que celebraron en la ciudad boliviana de Cochabamba no se creó ninguna moneda virtual ni real.

¿MONEDA O SISTEMA?

Lo que aprobaron los países fue poner en marcha un mecanismo que ya existe hace más 40 años en la región, como es el acuerdo de pagos y créditos recíprocos entre Bancos Centrales de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi).

Para el analista de comercio exterior Jorge Alberto Velásquez, los países del Alba clonaron ese modelo y le pusieron un nombre muy sonoro que coincide con al prócer de la región: Sistema Unitario de Compensación Regional (Sucre).

La intención de este pequeño bloque regional es crear un fondo propio que se nutra con reservas internacionales de los socios. El presidente Chávez dijo que pondría un primer aporte de 500 millones de dólares.

Este mecanismo facilitaría canalizar los pagos del comercio y reduciría los flujos internacionales de divisas.

En la práctica, si dos empresas tienen relación comercial, no se transfieren dólares producto de venta o compra de los productos, sino que acuden a su respectivo banco central, que les entrega en moneda local el equivalente de la transacción realizada. A su vez, los bancos centrales entre ellos manejan los saldos que van quedando.

Un sistema como este ha sido utilizado en el pasado, con éxito, por Colombia y Venezuela, y actualmente en tamaño reducido por Brasil y Argentina.

Pero de allí a pensar que esto sea el nacimiento de una moneda única regional hay una distancia del cielo a la tierra.

“Este es un tema mediático de los que le gustan a Chávez. No están creando una moneda virtual y mucho menos se puede esperar que de allí salga una moneda única”, dice Velásquez.

El ex ministro de Comercio Jorge Humberto Botero afirma que una moneda regional no tiene factibilidad técnica y que pensar que este puede ser el germen de algo parecido a lo que sucedió en Europa con el euro es absurdo.

“El euro es el único mecanismo exi toso de moneda establecida entre un bloque de países”. Se necesitaría que tod os los países tuvieran políticas fiscales, monetarias y financieras sumamente coordinadas.

Y la región no es propiamente un ejemplo de unión y coordinación. Nada más diferente que las economías no sólo del bloque del Alba, sino de toda América Latina.

Además, el intercambio comercial entre estos países es incipiente. Según Chávez, la nueva moneda entraría en vigor en 2010, sin embargo, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, que entiende de este cuento pues es doctorado en economía, dijo que todavía esto tardará mucho tiempo.

Por ahora no pasará de ser una idea quimérica arropada de un discurso efectista del influyente mandatario venezolano.

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