19/04/2014 - 12:00 a.m. sábado 19 de abril de 2014

Todo se comparte en el nuevo modelo ‘colaborativo’

El consumo colaborativo se ha disparado a través del internet, teniendo como máxima que el uso del objeto prima sobre la propiedad

El comercio electrónico ha dinamizado el consumo colaborativo en Francia y otras partes del mundo. / Adriano Duff | La Estrella de Panamá
Adriano Duff | La Estrella de Panamá

El comercio electrónico ha dinamizado el consumo colaborativo en Francia y otras partes del mundo.

AFP
online@laestrella.com.pa

Compartir el coche, prestar el apartamento, alquilar una taladradora; con la crisis de fondo, los franceses, cada vez más adeptos a los intercambios por internet, han empezado a practicar un consumo ‘colatborativo’, que anuncia una nueva era económica, según los expertos.

Esta tendencia, que los adeptos creen duradera, designa un modelo en el que el uso del objeto prima sobre la propiedad, y los individuos deciden consumir de otra forma poniendo al servicio común sus recursos.

‘Hoy, el sueño de los jóvenes no es poseer un coche, sino, gracias a su teléfono, poder utilizar uno cuando lo necesitan’, dice Anne-Sophie Novel, una bloguera y autora de ‘La vida share, mode de emploie’ (La vida compartida, forma de uso).

DE QUIEN LAS NECESITA

Y es que, el fenómeno del coche compartido se dispara, al igual que la venta de objetos usados en internet, o las compras agrupadas directamente al productor, a través de páginas como Blablacar, Leboncoin o Laruchequiditoui.

El ‘couchsurfing’, que permite alojarse gratuitamente en el mundo entero y conocer gente en los países visitados, cuenta actualmente con 5 millones de adeptos.

Trueque

Gracias a la multiplicación de plataformas colaborativas, prácticas ancestrales como el intercambio son de nuevo actualidad.

Julien Lemaître, aprovechándose de esta tendencia, lanzó hace dos años echangedefinitif.com, un portal de internet para intercambiar la vivienda, que ofrece la ventaja de que los gastos notariales sean más bajos. ‘En tiempos de crisis, es una buena alternativa a la compra-venta’, alega, pese a que su página todavía no ha tenido la demanda que esperaba

‘LO QUE ES MÍO ES TUYO’

Estas iniciativas se multiplican cada vez más en internet, muchas tendrán los días contados, pero el sector tiene futuro, en particular en Francia.

Según un estudio reciente, 8 franceses de cada 10 practican esta nueva forma de consumo. Para el 63% de los encuestados, su principal interés es pagar menos, en cambio el 38% quiere que los objetos duren más, y el 28% piensa que este modelo beneficia a la sociedad.

‘Este es el fin del consumidor actual. De aquí a diez años habrá muerto’, predijo recientemente la australiana Rachel Botsman, quien contribuyó a popularizar el movimiento con su best seller ‘What’s mine is yours’ (‘Lo que es mío es tuyo’) en 2009.

Según la autora, el consumidor no se definirá más como tal, sino como un ‘miembro de una comunidad’.

Philippe Moati, profesor de economía de la Universidad de Paris-Diderot, señaló por su parte, que ‘El modelo de consumo de masa está en plena redefinición’.

Agregó además, que la mayoría de las prácticas emergentes es antigua, lo que es nuevo, es la magnitud que tienen y el hecho de que se apoyan cada vez más en las nuevas tecnologías.

‘No se trata de un rechazo al consumo en sí’, sino de una necesidad de consumir más y mejor, dijo el economista.

VOCES DE ACCIÓN

En Francia, el movimiento se concreta en torno al colectivo Ouishare, que reúne una comunidad internacional dedicada a su desarrollo, que organiza acontecimientos como el ‘Ouishare Fest’, a principios de mayo en París.

‘Lo colaborativo está en el cruce entre la innovación tecnológica y social’, opina Antonin Léonard, presidente de Ouishare.

Por otro lado, Edouard Dumortier, fundador de la página ilokyou, una ‘red social de consumo entre particulares’ para alquilar, y comprar o revender objetos, asegura que ‘entramos en un nuevo modelo de consumo más inteligente, en el que se puede pagar menos’.

Además tiene la ventaja de que beneficia al medio ambiente y fortalece las relaciones sociales, agregó.

EVITAR BOTAR

Este vínculo social se recrea también fuera de internet. Las llamadas ‘accorderies’, un sistema solidario de intercambios de vecinos de un barrio que procede de Québec (Canadá), se desarrolla en varias ciudades de Francia. Los ‘café taller’, lugares donde voluntarios vienen a dar una segunda vida a objetos rotos o estropeados, tienen un éxito creciente.

Las grandes marcas han reaccionado rápidamente, con el interés de subirse al tren en marcha.

La cadena deportiva Décathlon lanzó, por ejemplo, la página Trocathlon, para revender y comprar material de segunda mano. El gigante del bricolaje Castorama, también ha creado el Troc’horas, una plataforma de intercambio de bricolaje entre particulares.

Para Anne-Sophie Novel, lo ‘colaborativo’ no se va a limitar a los particulares, sino que se va a extender ‘cada vez más a las empresas, y a la economía de consumo en el amplio sentido.

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