Hípica 08/04/2018 - 12:01 a.m. domingo 8 de abril de 2018

Marissa quiere realizar el salto más alto de su vida

La joven de 16 años espera dejar en alto el nombre de Panamá, en un deporte que donde caballo y humano se convierten en un equipo

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Julio Alfaro
jalfaro@laestrella.com.pa

El deporte ecuestre en Panamá comienza a dejar ver su generación de relevo.

Lo hace con una chica que tiene sus objetivos de competencia y de vida muy claros, a sus cortos 16 años de edad.

Como toda muchacha de su edad, Marissa Thompson sueña con hacer grandes cosas en su vida personal, pero también, en la que lleva como atleta.

‘Estoy contenta por representar a Panamá en esta competencia'

MARISSA THOMPSON,

ATLETA PANAMEÑA DEL DEPORTE ECUESTRE.

Mientras la mayoría de las chicas está enfocada en cuestiones muy propias de su generación: música, una serie especial, una película, la forma de vestirse... lucir bien y a la moda, a Marissa le interese todo esto... y además guarda con celo una pasión que explota cuando se encuentra sobre la montura de un caballo.

‘Practico el deporte ecuestre. Es mi pasión desde niña. Lo amo y hago cualquier sacrificio por él', destacó Marissa , quien a sus 16 años, se alista para afrontar el primer gran desafío en su vida deportiva.

Es la primera clasificada por Panamá para competir en los III Juegos Olímpicos de la Juventud de Verano, que se celebrarán del 6 al 18 de octubre de este año en Buenos Aires, Argentina.

HONOR Y DISCIPLINA

Practicante del deporte ecuestre, en la modalidad de salto, desde que era apenas una niña, Marissa entiende perfectamente la responsabilidad que adquirió desde que su nombre apareció en la lista de atletas calificadas para la olimpiada juvenil.

Para ella, estar en su primera gran competencia en un nivel olímpico para jóvenes entre los 15 y los 18 años representa una oportunidad que llega una vez en la vida.

‘Es un honor', comentó la jovencita. ‘Siento que además es una responsabilidad, porque voy a medirme ante otras competidoras', dijo.

Marissa es integrante del Club de Equitación Castilla de Oro de Panamá y entrena con Giovanni Solares, con quien debe trabajar en Guatemala, pues allí es donde vive el acondicionador.

Entrena con tres caballos distintos, a los que conoce y con los que ensaya las rutinas propias de la competencia de salto ecuestre.

Su rutina de trabajo incluye acondicionamiento físico en el gimnasio, a fin de mantener una condición adecuada para la competencia, así como un peso ideal.

Dentro del entrenamiento, se tienen metas específicas para cumplir, como parte de lo que se desarrolla luego sobre la pista de obstáculos.

‘Buscamos que exista un balance entre el caballo y mi cuerpo; es una exigencia para obtener el mejor rendimiento en la competencia', explicó la atleta.

UN PRIMER RETO

La mirada de la joven cabalgadora está puesta en lo que puede ofrecerle al país desde la montura del ejemplar que le toque en el sorteo, midiéndose a otras 23 competidoras de distintas partes del mundo en la competencia de salto ecuestre de los Juegos Olímpicos de la Juventud, Buenos Aires, 2018.

‘Estos juegos son una experiencia que nunca voy a olvidar', destacó la chica.

Todo este esfuerzo no termina allí para Marissa. Dice que continuará trabajando y mejorando, porque sabe que está iniciando un ciclo del que podría clasificar a los Juegos Olímpicos en Tokio para el año 2020.

La joven atleta agradeció al Comité Olímpico de Panamá (COP) por el respaldo que le ha brindado para asistir a los juegos en Argentina, además a sus padres, los primeros en darle todo el apoyo para cumplir su meta deportiva.

Dejó un mensaje para la juventud deportista y estudiosa del país: ‘Escogí la equitación porque es un deporte muy peculiar. Haces una conexión con el caballo y esto se convierte en un equipo que se vuelve luego un solo elemento. Hay que trabajar para superarse cada día'.

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