Fútbol 15/05/2019 - 12:00 a.m. miércoles 15 de mayo de 2019

Rojos recuerdos de mayo

Una época ideal para ver en retrospectiva y valorar las coincidencias del fútbol

Aldo Casas
cafeestrella@laestrella.com.pa

A lgunos de los mejores recuerdos que conservo en mi memoria se despiertan en éste mes, cuando mayo aparece y camina con la experiencia templada que permanece disponible como libro en el estante, al alcance de la mano para consultarlo nuevamente y revivir aquello que les voy a compartir.

Una época ideal para ver en retrospectiva y valorar las coincidencias del fútbol, esas casualidades complejas que mantienen su fe en el asombro y la fascinación de claros momentos. Lo digo porque un día como hoy, pero del 2002, Zidane se encargó de firmar aquella Liga de Campeones ante el Leverkusen, y de eso ya han transcurrido 17 años .

Si alguien le hubiera dicho que después de una década y media ganaría tres Champions como entrenador, con la misma camiseta que vestía aquel día en Glasgow, no sé si lo hubiera creído. Eso sí, aunque no soy representante del fanatismo madridista, tengo que reconocer la hazaña y el mérito elaborado por el francés.

Sin embargo, de los mejores episodios que mi desgastada memoria conserva (porque son los que me han tocado ver), son las finales de la misma competición donde el Liverpool ha participado. La primera, colocada en un pedestal, es la de Estambul; un par de años después en Atenas y la más actual frente al Real Madrid.

Por supuesto que la alusión del 2005 se transforma en una cuestión espiritual, tan cercana a los momentos más sagrados que dicho torneo –y el balompié en general– nos ha regalado en dosis de júbilo desbordado y felicidad genuina. Se convirtió en una sortija de vitrina que maravilla al más ajeno.

Le mejor de esa ocasión es que el rival en turno (Milán) obtuvo su merecida revancha tan solo un par de años después, con aquellos jugadores de álbum que disfrutaron su recompensa tras la sufrida espera. Los ‘Reds', sin saberlo, tendrían que desaparecer de la esfera europea por cerca de diez años.

Mucha gente me dirá que el siguiente capítulo en los libros de historia del campeonato no hace falta decirlo, es tan fresco que para unos la victoria será eterna, sobre todo por lo que significó en el conjunto merengue la tercer ‘orejona' levantada de manera consecutiva (en el nuevo formato).

No obstante, para los vencidos fue una demostración de que para tener éxito debes fracasar antes de tenerlo. Es así como una vez más me alegro de forma indescriptible al ver lo que el gran equipo de Klopp logró en el año: absolutamente nada todavía, lo sé ¿Y entonces por qué me pone de buenas? Por haber dignificado el pasado y el presente del club al que quiero, por haberlo puesto de vuelta en la mesa de los adultos, de donde nunca debió salir.

Ahora tendrá una nueva oportunidad en Madrid, ciudad donde el Inter, el Nottingham Forest, Milán y los propios merengues han celebrado la inmortalidad. Tendrá una posibilidad futura de regalarle una sonrisa al camino empedrado que vigila desde nuestras espaldas, una ocasión de pintar estas fechas nuevamente con unos rojos recuerdos de mayo.

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